China utiliza los gases de escape de las centrales eléctricas de carbón para producir fertilizantes de bajo coste

La instalación está diseñada para capturar alrededor de 10 mil toneladas de CO2 al año

China utiliza los gases de escape de las centrales eléctricas de carbón para producir fertilizantes de bajo coste
Una central eléctrica de carbón emite humo en Datong, provincia de Shanxi, en el centro de China | Imagen de AFP
Publicado en Ciencia

China es uno de los países que más dióxido de carbono (CO₂) emite (por no decir el que más), generando así problemas y daños sobre los ecosistemas y la biodiversidad. El exceso de CO₂ tiene consecuencias tanto a nivel ambiental como para la salud humana. A escala mundial, impulsa el calentamiento global y la acidificación de los océanos. En espacios cerrados o a nivel corporal, afecta directamente la capacidad respiratoria, generando somnolencia, fatiga y pérdida de concentración.

Existen maneras de evitar que el CO₂ generado por actividades humanas llegue a la atmósfera, como capturándolo y almacenándolo. Esta tecnología atrapa el dióxido de carbono en las chimeneas de grandes industrias, como plantas siderúrgicas, antes de que escape al aire. Se separa de otros gases, se comprime y se transporta por tuberías o barcos para ser inyectados de forma permanente en formaciones geológicas subterráneas muy profundas.

El país asiático ha optado por utilizar un nuevo proceso industrial en una central eléctrica de carbón, que convierte las emisiones de la chimenea directamente en fertilizante, en lugar de almacenar el carbono bajo tierra. Los medios chinos describieron el proceso como un sistema cerrado en el que los gases de combustión entran por un extremo del conducto y el fertilizante sale por el otro.

Capta el 90 % de las emisiones de dióxido de carbono generadas durante el proceso

La noticia fue publicada hace unos días por China Electric Power News, un periódico que depende de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, el principal organismo de planificación económica de China. Jiangnan Environmental Technology (JNG) optó por un enfoque distinto: utilizar amoníaco para capturar el dióxido de azufre y el dióxido de carbono producidos por la quema de carbón, para luego transformarlos en fertilizante.

Ese fertilizante, más tarde, se puede vender para compensar así el coste del proceso. Gracias a este proceso, se evita la necesidad de almacenamiento subterráneo al redirigir las emisiones industriales hacia la producción agrícola. La tecnología se posiciona como una alternativa de menor coste que podría reducir no solo las emisiones, sino también generar un subproducto comercialmente útil.

La tecnología desarrollada por JNG se basa en décadas de progreso en el control de emisiones industriales. En el siglo pasado, la eliminación de azufre se realizaba mediante métodos de caliza y yeso. Aunque era un proceso eficaz, también generaba grandes volúmenes de residuos. Muchas instalaciones, más tarde, reemplazaron el método por la desulfuración a base de amoníaco, convirtiendo el dióxido de azufre en fertilizante de sulfato de amonio.

La empresa ha ampliado el enfoque utilizando amoníaco para capturar tanto el dióxido de azufre como el dióxido de carbono de las emisiones de las centrales eléctricas de carbón. Estos gases se convierten posteriormente en sulfato de amonio y bicarbonato de amonio, produciendo fertilizante como producto final utilizable a la vez que se tratan los gases de escape industriales.

Este sistema captura alrededor del 90 % de las emisiones de carbono generadas durante el proceso. Un proyecto piloto entró en funcionamiento en agosto de 2025 en una central termoeléctrica de carbón en Ningbo, provincia de Zheijang. La instalación está diseñada para capturar alrededor de 10 mil toneladas de CO2 al año, al mismo tiempo que produce cerca de 30 mil toneladas de fertilizante como subproducto.

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