El 17 de agosto a primera hora de la mañana, saltaron todas las alarmas del observatorio de ondas gravitacionales LIGO en Hanford: la onda gravitacional más intensa jamás registrada había hecho acto de presencia. Poco después, sus homólogos LIGO y VIRGO en Luisiana y Pisa respectivamente, reproducían la misma alerta.

Las radiaciones de esta colisión son las más potentes registradas desde el Big Bang

Unos segundos después, el telescopio Fermi de la NASA y el de la Agencia Espacial Europea vislumbraban rayos gamma, que en el espectro electromangético son las ondas más potentes que existen. ¿Qué estaba pasando?

Tras determinar de dónde procedían las señales, todos los telescopios del mundo apuntaron a ese punto, ávidos de descubrir qué se estaba produciendo. Para que te hagas una idea, la intensidad era tal que no se recuerda algo así y se cree que es lo más potente que ha habido desde el Big Bang.

Unas semanas después, se ha resuelto el misterio: rayos gamma, rayos X, ondas de radio, luz visible, infrarrojo… un abanico de radiaciones en un hecho único: la fusión de dos estrellas de neutrones.

Este fenómeno astronómico es único en la historia y además hemos podido presenciarlo en directo gracias a la observación a través de los telescopios y oírlo mediante los detectores de ondas gravitacionales, un descubrimiento que apenas cuenta con dos años de antigüedad y que les ha valido el premio Nobel de Física de este año a los investigadores.

No obstante, es la quinta vez que se detectan ondas gravitacionales, pero esta vez ha sido más especial que nunca.

Así han colisionado las dos estrellas

Y es que lo que hoy hemos presenciado ha sido un hecho único, un hito para la comunidad científica. Pero, a decir verdad, la colisión entre ambas estrellas sucedió hace hace 130 millones de años en una galaxia de la constelación de Hidra llamada NGC 4993. Ambos astros llevaban orbitando entre sí durante 11.000 millones de años.

Como una reacción nuclear similar a las testadas por Corea del Norte, pero a gran escala y de forma natural, dos pequeñas pero densas estrellas de neutrones, han chocado fusiónandose. En ese proceso, han liberado toda su energía atómica.

Lo producido es todo un misterio: mientras que El País apunta a la creación de una supernova de un diámetro de unos 20 kilómetros, otros creen que también podría haberse creado un agujero negro.

La fusión ha provocado un espectáculo singular, emitiendo simultáneamente un brutal estallido de luz y ondas gravitacionales. Estas ondas han atravesado todo el universo a la velocidad de la luz y lo que hoy hemos visto era precisamente eso: una pequeña parte del todo.

A su paso por el universo han ido deformando el espacio y el tiempo, dando la razón al visionario genio Albert Einstein, que hace más de un siglo formuló su
Teoría General de la Relatividad.

Durante la colisión, se ha observado la emisión de elementos, algo que de hecho es normal (sin ir más lejos, así se originó el universo tras el Big Bang), pero mientras que era esperable la emisión de Hidrógeno, Helio y otros elementos ligeros, también se ha visto la formación de otros más pesados como el oro o el platino, como reporta El Mundo.

¿Por qué es tan especial este hecho?

Como explica Alex Riveiro de Astrobitácora, este evento ha sido único por muchas razones. Para empezar, es la primera vez que se detecta una colisión entre dos estrellas, ya que las otras cuatro emisiones de ondas gravitacionales provenían del choque entre dos agujeros negros, un hecho que dura aproximadamente un segundo.

Representación de la fusión de dos estrellas. El Mundo

Sin embargo, esta fusión de estrellas ha durado 100 segundos, una diferencia de tiempo abismal. Además, es la más potente jamás registrada y está más cerca que los agujeros negros previos.

Por vez primera, se ha determinado con exactitud su ubicación y se ha podido presenciar en vivo y en directo el fenómeno a su llegada a la Tierra. Algo lógico por otra parte, y es que los agujeros negros no son observables en el espectro visible.

Como hemos mencionado anteriormente, es normal la generación de algunos elementos ligeros en este tipo de reacciones nucleares, pero hasta la fecha se desconocía que otras sustancias pesadas como los metales oro y platino, frecuentes y conocidos en nuestro planeta, pudieran originarse a través de fenómenos cataclísmicos.

Y es que, como apunta Riveiro, de ser cierto esto, estos sucesos deberían producirse más frecuentemente de lo que pensamos. Todo un misterio que abre las puertas de un universo por descubrir.