Hace unos días dos noticias se hacían eco de dos estudios diferentes con el cigarrillo electrónico o vapeador como centro de sus investigaciones. Y ojo, porque sus resultados leídos de manera independiente pueden provocar en nosotros efectos antagónicos, pero que seguramente despierten suspicacias entre el público en general. No es para menos, como explica El Imparcial, solo en España 700.000 personas vapean.

Mientras que la facultad de medicina de la Universidad de Nueva York publicaba un estudio que aseguraba que el cigarrillo electrónico aumentaba el riesgo de padecer cáncer y enfermedades cardíacas, las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos concluía que no hay evidencia sobre si el uso del cigarrillo electrónico fomentaba la aparición de cáncer.

Dos estudios, dos instituciones contrastadas y reputadas en el campo de la investigación, un lapso de tiempo entre ellos de menos de tres meses… y un resultado diferente de una respecto de la otra. ¿Cómo es posible? ¿De cuál nos fiamos? Y lo más importante, ¿Usar cigarrillos electrónicos produce cáncer o no?

¿Son inofensivos los cigarrillos electrónicos? El Confidencial

Los cigarrillos electrónicos producen cáncer

Esta es la conclusión de los investigadores de la Universidad de Medicina de Nueva York tras un estudio en el que se sometió a ratones al impacto de fumar con cigarrillo electrónico durante 10 años. En realidad, estuvieron 12 semanas expuestos al equivalente de usar el vapeador por 10 años.

Tras analizar sus ADN, se descubrieron daños irreversibles en sus corazones, pulmones y vejigas. En resumen: la nicotina es carcinógena en tu cuerpo independientemente de cómo la consumas.

Pero este estudio tiene sus matices. Y es que la exposición y elevada concentración el humo al que se expusieron a los ratones no es la misma que en la vida real. Y por supuesto, los roedores, aunque mamíferos, no son seres humanos.

Una cosa está clara: los vapeadores no son inocuos para la salud

Por ello los investigadores continuarán su estudio con otro estudio en animales durante más tiempo. Aunque en otros estudios se explica que los cigarrillos electrónicos son menos dañinos que los tradicionales a causa del proceso de fabricación de estos, no son inocuos.

No hay pruebas que relacionen los vapeadores con el cáncer

Por otro lado, las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos han publicado un informe sobre los efectos de los cigarrillos electrónicos en la salud humano teniendo en cuenta más de 800 estudios ya publicados sobre el tema.

Entre las conclusiones, se explica que los vapeadores no están exentos de riesgos para la salud y que probablemente son menos dañinos que los cigarros tradicionales, constituyendo un puente para aquellas personas que buscan dejar de fumar. Con lo cual, sería una puerta para reducir el riesgo de contraer cáncer. Eso sí: siempre y cuando termines el proceso y dejes de fumar completamente.

David Eaton, presidente de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina, lo explica así:

Los cigarrillos electrónicos no pueden clasificarse simplemente como beneficiosos o perjudiciales. En algunas circunstancias, como su uso por parte de adolescentes y adultos jóvenes no fumadores, sus efectos adversos causan preocupación. En otros casos, como cuando los fumadores adultos los usan para dejar de fumar, ofrecen la oportunidad de reducir las enfermedades relacionadas con el tabaquismo.

Y es que fumar cigarros es perjudicial para tu salud, ¡aunque solo fumes uno al día! Y junto al alcohol conforma un binomio demoledor para nuestro cerebro.

Aunque nos vamos a ceñir al cáncer, antes de nada hay que tener en cuenta que los cigarrillos electrónicos también cuentan en su composición con sustancias químicas como, por ejemplo, la nicotina, que son tóxicas y que producen adicción. Asimismo, también aumentan los problemas respiratorios y riesgo de quemaduras ante una posible explosión de la batería.

Respecto al cáncer, la publicación insiste en que no hay evidencias respecto a que el cigarrillo electrónico "este asociado con puntos finales intermedios de cáncer en humanos", es decir, que sea precursor del posible desarrollo de cáncer. No obstante, se insiste en que sí que hay estudios en animales en los que la hipótesis del desarrollo de cáncer tras un uso prolongado podría aumentar el riesgo de cáncer.

Un solo cigarrillo contiene todas estas sustancias. Comisión de Lucha contra el Cáncer

¿Son estudios contradictorios?

No. De hecho este procedimiento es bastante habitual cuando hablamos de productos comercializados, legales y con un peso importante en la sociedad. Lo hemos visto con el alcohol, el tabaco o más recientemente, con el azúcar.

La ciencia siempre anda con pies de plomo, pero hay que saber leer las advertencias

En primer lugar, una investigación científica seria requiere tiempo y numerosas pruebas previas antes de poder convertir una hipótesis en una afirmación. Aunque primero se realizan estudios preliminares con animales cada vez más parecidos a los humanos (generalmente se comienza con ratones, para posteriormente pasar a cerdos, monos, etc.), la consolidación final se ve cuando los efectos se dejan notar en humanos.

Obviamente por razones éticas no se puede testar con personas, pero sí que se puede ver su efecto con el paso del tiempo. Y aquí llega la primera piedra en el camino para demostrar la relación entre los vapeadores y el cáncer: todavía es demasiado pronto para saberlo.

A día de hoy, solo nos tenemos que conformar con las conclusiones en animales y en un estudio que como explicamos anteriormente, no extrapola con precisión el acto de vapear.

Hay intereses comerciales tras la cara amable del cigarro electrónico

Finalmente, hay lobbies interesados en que el cigarrillo electrónico se venda como una alternativa saludable, por lo que van a intentar confundir al potencial consumidor y publicitar los estudios cuyas conclusiones les convengan. O mejor aún, si pueden intentarán realizarlos ellos mismos.

Así que por el momento no hay nada firme que diga que los cigarrillos electrónicos aumentan las posibilidades de tener cáncer. Pero cuando los científicos insisten en algo y continúan investigando, es porque hay indicios en base a su experiencia que señalan cierta potencialidad.

¿Qué quiere decir esto? Que aunque no haya nada en firme y los cigarrillos electrónicos tengan sus ventajas frente a los tradicionales y nos ayuden al objetivo final de dejar de fumar, debemos tener en cuenta que sí que hay ciertos riesgos y que lo ideal es no fumar nada.