Los selfies, qué trauma. Los autorretratos de toda la vida no nos traen más que disgustos en la vida moderna: ¿Pero a dónde estoy mirando? ¿Esa mueca pretendía ser una sonrisa? ¿Eso es papada? ¡Pero qué grande tengo la nariz! ¿Me está saliendo un grano? Son solo algunos de los abruptos que soltamos en cuanto inmortalizamos nuestra jeta con el móvil.

No, si es que el día en el que se emplee el rostro como sistema de seguridad biométrico, a alguno le salta el antivirus. Esto solo lo puede arreglar un buen filtro…o la ciencia. Puede que te aburrieses oyendo hablar de las leyes de Mendel o las diferencias entre la mitosis y la meiosis, pero la ciencia está repleta de investigaciones útiles en la vida cotidiana y capaces de satisfacer tu lado más narcisista. ¿Y qué hay más narcisista que un selfie?

Una investigación reciente de la Universidad de Waterloo en Canadá ha recopilado en un estudio todos los secretos de la ciencia para lograr un selfie perfecto sin trampa ni cartón en forma de app. No, no un selfie que reproduzca tu cara a la perfección, sino un selfie en el que salgas lo mejor posible, que no es lo mismo.

Prepárate: tu próximo selfie va a ser perfecto. Shutterstock

En la era de Instagram, estos estudios son oro en paño. No obstante has de tener en cuenta que como con todo, la perfección se alcanza con la práctica: así que ponte delante de un espejo y dedica unas cuantas horas a sacarte partido.

Pero para que no empieces de cero, los investigadores de Waterloo han destacado 3 elementos fundamentales para la composición de un buen selfie: la posición de la cara en el encuadre, cómo es envuelta por la luz y su tamaño, o lo que es lo mismo, cómo de lejos estaba el objetivo respecto a nuestro rostro.

Para limitar el efecto de otros factores como la ropa o el pelo, los investigadores emplearon algo denominado como selfies sintéticos, es decir, selfies de mentira que son generados por el ordenador usando gráficos en 3D.

4.000 selfies después efectuados sobre 6 modelos distintos, los investigadores se lanzaron a la calle para preguntar por cuáles eran las fotografías preferidas de los viandantes. No te lo pierdas: tu próxima foto de Tinder sale de este artículo.

Los selfies no deberían hacerse muy cerca de la cara

Daniel Vogel, uno de los autores del estudio y profesor asociado de la Cheriton School of Computer Science de la Universidad de Waterloo, explica a Refinery29:

Para tomar la distancia adecuada, necesitas estirar tu brazo al máximo y sujetar la cámara o el móvil algo más alejado de lo que lo hacemos cuando te haces un selfie.

No es cuestión de usar el mítico palo de selfies, para Vogel solo es cuestión de alejarlo unos 5 centímetros más de lo que que solemos. Con los selfie stick la cara está demasiado alejada. Así que o estiramos el brazo o usamos el temporizador.

Los selfies deben tener una iluminación especial

Que levante la mano el que se vea más guapo en el baño que en los probadores de algunos grandes almacenes. Si a ti también te pasa, puedes estar tranquilo, no es que tengas un mal día, es la luz el artífice de este resultado.

De acuerdo con Vogel, nuestro rostro debe estar iluminado de forma uniforme con una luz procedente de la parte frontal de la cara, aunque ni demasiado alta ni demasiado baja para no crear sombras indeseadas. Los focos del baño son ideales, pero asegúrate de que no se vea el rollo de papel higiénico, porfa.

Esta teoría viene a confirmar que Ty Hunter tenía razón. ¿Quién? El estilista de Beyonce, que además de cuidar de la imagen de Queen B también ha lanzado una funda para teléfono móvil con iluminación en los bordes. Puedes ver su creación en su cuenta de Instagram.

Los selfies deben hacerse centrados

Tercera y última norma para el selfie perfecto: la cara tiene que estar en el centro del encuadre, un poquito más cerca del borde superior. ¿Cómo? ¡Pero si va contra la clásica regla de los tercios!

De acuerdo con Vogel, la idea de dividir la foto en tres con nuestro rostro cayendo en una de las líneas divisorias solo tiene validez si hay otro objeto más en la imagen, como otra cara o un monumento de fondo. Pero si estás solo, ponte en el centro.

No te vuelvas loco con tomarla desde un lado o desde arriba o abajo y limítate ponerte enfrente de la cámara. Da igual que estés receloso de estas normas: cuando el equipo de Vogel volvió a realizar fotografías de acuerdo con las conclusiones del estudio, sus fotos lograron un 26% más de éxito que sin seguirlas. O sino prueba tú mismo en Instagram.