Beber agua del grifo se ha convertido en una actividad de riesgo en Estados Unidos. Así lo denuncia una ONG del país, la Environmental Working Group (EWG). Ya mencionamos que beber más agua de la cuenta puede ser muy peligroso, pero, en el país estadounidense, el riesgo ahora no está en la cantidad, sino en la calidad.

Lo que está sucediendo ahora en esta zona de América puede ser un aspecto a destacar en el debate entre agua embotellada y agua del grifo que tantos años lleva existiendo. Uno de los temores de la gente que se decanta por el agua embotellada es la posible contaminación del líquido, algo que ocurre de forma preocupante en Estados Unidos según la denuncia de la ONG.

La cifra de personas afectadas por el agua radiactiva supera con creces los 100 millones

Environmental Working Group (EWG) ha levantado la voz para que los ciudadanos estadounidenses sean conscientes de la calidad del agua que pueden estar consumiendo en estos momentos. Y la verdad es que el dato es verdaderamente alarmante, con un riesgo que alcanza a millones de personas en el país.

Si eres uno de los habitantes de los que hablamos, no dudes en conocer los datos ofrecidos por la organización, con los que podrás conocer si tu zona se ve afectada por el agua radiactiva. Pero, ¿de dónde proviene este agua? ¿Cuáles son los riesgos existentes? ¿Cuáles son las regiones más afectadas?

Un dato preocupante para dar la voz de alarma

Vayamos directos al grano. Según la organización EWG, son 170 millones los ciudadanos estadounidenses que están bebiendo agua radiactiva tras un estudio realizado entre 2010 y 2015. Esta información es muy alarmante si tenemos en cuenta que el país tiene una población que ronda los 320 millones de habitantes, según afirma Wikipedia.

Si tenemos en cuenta esa información, son más de la mitad de los ciudadanos los afectados por la radiactividad del agua que sale por el grifo de sus casas. Tal y como explican desde IFLScience, estos elementos radiactivos en el agua aumentan el riesgo de padecer cáncer en los 50 estados que forman la nación.

El radio fue el elemento más común que EWG encontró en el agua tras analizar casi 50.000 sistemas públicos. De ellos, por lo menos 158, proveedores de 276.000 personas en 27 estados, liberan agua con un nivel de radiactividad que supera los niveles establecidos por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA).

Beber agua del grifo se ha convertido en una actividad de riesgo en Estados Unidos. El Español

Como vemos en Mundo Hispánico, el principal objetivo de la organización es alertar sobre el peligro que conlleva el consumo de este agua para la salud de todos, especialmente de las mujeres embarazadas.

Según Olga Naidenko, una de las caras de la ONG, la mayoría de los ciudadanos desconocen el riesgo existente en el agua que consumen día a día. Dicho líquido aumenta el riesgo de padecer cáncer y es una seria amenaza para los fetos de esas mujeres gestantes. Así lo explica la propia Naidenko:

La mayoría de los elementos radiactivos en el agua del grifo provienen de fuentes naturales, pero eso no elimina la necesidad de proteger a las personas mediante normas más estrictas y un mejor tratamiento del agua. Millones de estadounidenses beben agua con niveles potencialmente dañinos de elementos radiactivos, pero las anticuadas normas federales significan que muchas personas no conocen el riesgo que enfrentan cuando abren el grifo.

Kathleen Hartnett White, la principal culpable

Una de las principales acusaciones de la organización denunciante es que los niveles permitidos por la Agencia de Protección Ambiental son ridículos y no tienen efecto alguno.

Por ejemplo, si las normas del estado de California fuesen implantadas en todo el país, solo se permitiría 1 caso de cáncer por cada millón de habitantes. La cifra real es mucho más preocupante, ya que con las reglas de la EPA permiten 70 casos de cáncer por cada millón.

Si eres residente en Estados Unidos, puedes consultar las zonas afectadas por esta radiactividad

Ante la falta de restricción y prohibición por parte de la Agencia ante ese riesgo de cáncer, la EWG ha decidido culpar directamente a la supuesta responsable. El nombre de la misma es Kathleen Hartnett White, actual candidata a asesora de política medioambiental en la era Trump, según informa RT.

La organización acusa a Harnett White de haber rebajado los datos sobre el nivel de radiación cuando era la responsable de la Comisión de Calidad Ambiental de Texas (TCEQ). Ahora, ese estado es el más afectado por la contaminación radiactiva, alrededor del 80% de su población consume agua con un altísimo nivel de radio.

En caso de que seas residente de Estados Unidos, vayas a visitar el país durante un tiempo o por simple curiosidad, puedes consultar el mapa interactivo creado por EWG. En el mismo, puedes ver cuáles son las zonas afectadas por esa radiactividad y cuál es el nivel de radio, que, como verás, afecta más a la mitad este de EE.UU.

170 millones de estadounidenses consumen agua radiactiva. RT Actualidad

Ahora, los responsables de la denuncia piden que se rechace la candidatura de Kathleen Hartnett White a un puesto tan importante y la adopción de medidas mucho más restrictivas en cuanto al nivel de radio permitido en el agua que consumen todos los estadounidenses. Bueno, no todos.

Agua sin tratar en Silicon Valley

Exceptuemos de la afirmación anterior al nuevo grupo de ciudadanos de Estados Unidos que se han apuntado a una nueva moda que te será difícil comprender. Como bien informa El Confidencial, la última idea de los poderosos de Silicon Valley es beber agua sin tratar. Y no creas que por ello es barata.

Nada más y nada menos que 4 dólares (3,2 euros) pagan estos ricos por cada litro de "agua cruda", es decir, agua sin filtrar ni tratar de ninguna forma. Supuestamente, de esta forma se ahorran el riesgo provocado por la fluorización del agua tratada, aunque los expertos no están muy de acuerdo, la verdad.

Empresas como Live Spring Water se están enriqueciendo ante esta nueva moda adoptada por los ricos, que parece que desconocen que se arriesgan a contraer numerosas enfermedades. Como la vida misma, unos se aprovechan del desconocimiento de otros.