La búsqueda de la vida eterna tiene a muchos científicos detrás que tratan de encontrar un camino hacia ella. La información que nosotros tenemos sobre el proceso es difusa y depende del experto al que consultemos. ¿Podremos superar a la genética para alcanzar la eternidad?

Los investigadores lograron algo muy complicado mediante la digitalización del gusano

Según José Luis Cordeiro, un investigador que ha recibido gran atención de los medios, la fecha clave es 2045, lo que nos hace pensar que vivir sin fecha fin está más cerca de lo que parece. Sin embargo, y pese a unas afirmaciones que pueden llegar a ser creíbles, también vemos que empresas como Y Combinator sigue buscando la cura contra el envejecimiento con una recompensa de 1 millón de dólares.

Aunque creas que la vida está eterna es un tema que se limita a la ciencia ficción, la verdad es que ahora estamos un poco más cerca de ella gracias al proyecto del que te hablaremos en este artículo. Y te preguntarás: "¿qué tiene que ver la descarga del cerebro de un gusano a un ordenador con mi esperanza de vida?". Más de lo que piensas.

Una representación artificial muy real

Los investigadores de la Universidad Técnica de Viena, en Austria, han realizado un trabajo que se basa en la digitalización del cerebro de un gusano. Para ello seleccionaron al gusano Caenorhabditis elegans (C. elegans), de apenas un milímetro de largo y un organismo especialmente simple analizado al 100% por la ciencia, según Tendencias 21.

Los responsables del estudio, publicado en la web de la universidad, consiguieron replicar el sistema neuronal del gusano en un ordenador a través de la digitalización. Una vez logrado este hecho, el objetivo era enseñarle a esta inteligencia artificial mediante el sistema de aprendizaje de esfuerzo.

El fin del proceso era lograr que el gusano artificial pudiera aprender nuevos trucos sin la necesidad de nuevos programas. Y la sorpresa llegó cuando la red neuronal pudo hacer esa tarea sin ayuda alguna, demostrando que no tiene nada que envidiarle a un gusano vivo.

La vida eterna del ser humano está muy relacionada con este logro. Technische Universitat Wien

Los investigadores aprovecharon las reacciones del gusano ante toques físicos, es decir, su respuesta a estímulos externos. Gracias a este comportamiento, el gusano pudo aprender una nueva tarea que deja entrever el gran potencial de este proyecto.

El logro del gusano consistió en mantener el equilibrio en posición vertical en un poste pese a las inclinaciones que este iba teniendo. La red neuronal reaccionaba ante los cambios del poste para seguir manteniendo su posición sin caerse del poste.

Este proceso resulta increíble, por lo que los responsables han querido recalcar que el gusano ha logrado actuar con éxito solo a base del entrenamiento basado en la recompensa:

Ningún ser humano ha escrito ni siquiera una línea de código para este controlador, simplemente surgió al entrenar un sistema nervioso biológico.

El Caenorhabditis elegans tiene un comportamiento determinado por 300 células nerviosas y las conexiones entre ellas, que permiten sus reacciones ante esos estímulos externos. La perfecta recreación de estas células en el ordenador ha sido clave para permitir que el gusano artificial actuara de forma similar al vivo.

La inteligencia artificial no ha necesitado ninguna célula nerviosa extra para saber que tiene que mover su extremo inferior cuando el poste comienza a moverse. Pero, ¿qué tiene que ver esto con la vida eterna de la que hablábamos al inicio?

Una investigación prometedora para la eternidad

El estudio realizado por la Universidad Técnica de Viena ya ha dado resultados, pero sus creadores advierten de que aún se encuentra en pleno desarrollo. El grupo quiere continuar con la investigación y lograr que el gusano aprenda a realizar nuevas funciones sin ninguna ayuda, como aseguran desde SDPnoticias.

El objetivo es seguir investigando cómo se pueden replicar cerebros de organismos vivos para convertirlos en una red neuronal que funciona en un ordenador. Esto es algo mostrado en las películas de ciencia ficción, donde las personas pueden incluso guardar sus cerebros en un sistema para pasarlo posteriormente a otro cuerpo y no morir nunca.

El protagonista de este artículo no tiene preferencia entre vivir en el suelo o en el ordenador

Esto, en la actualidad, es pura fantasía, pero los expertos de esta universidad ya han demostrado que descargar el cerebro de un ser vivo a un ordenador es posible. Por el momento, se trata del animal con el organismo más simple de los analizados.

El futuro de la investigación permitirá conocer si hay grandes diferencias entre el sistema de un ser vivo y el de uno artificial que funciona en un ordenador, información clave según los investigadores. Pase lo que pase, a este gusano le da lo mismo vivir en la tierra que en un sistema informático. ¿Pasará lo mismo con las personas en el futuro?