Se lleva muchos años hablando de cuánto podría subir el nivel del mar debido al deshielo producido por el calentamiento global. Y no es algo del futuro: ya está ocurriendo y se ha estado midiendo durante años. De hecho, las mediciones reales son los datos usados para posteriormente generar esos estudios que prevén cuántos centímetros crecerán los niveles a lo largo de las décadas. Ahora, la NASA ha publicado cuánto exactamente ha subido el nivel del mar en los últimos 16 años.

De acuerdo con la NASA, desde 2003 hasta 2019 el nivel del mar ascendió concretamente 14 milímetros, lo que presumiblemente proviene del deshielo de Groenlandia y la Antártida. De acuerdo con el estudio publicado por la NASA en la revista científica Science, Groenlandia pierde en torno a 200 gigatones (miles de millones de toneladas) de hielo de forma anual, mientras que la Antártida pierde en torno a 118 gigatones cada año, sumando un total de 5088 gigatonnes durante todo el periodo analizado.

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Tal y como apunta la BBC, un gigatón de hielo contiene el suficiente agua como para llenar 400 000 piscinas olímpicas. De este modo, en 16 años se ha derretido tanta agua como para llenar el Lago Michigan, uno de los cinco más grandes de Estados Unidos y que cuenta con una superficie de 58 000 kilómetros cuadrados con una profundidad máxima de 85 metros.

La NASA calcula cuánto hielo se ha descongelado en los últimos 16 años

A pesar de que se recupera anualmente una gran parte de masa en forma de nieve, la masa neta perdida anualmente es de 318 gigatones de hielo

Los datos han sido captados por los satélites de la NASA encargados de recoger datos para evaluar cómo podría evolucionar el deshielo en el futuro. Y este deshielo proviene eminentemente de tres fuentes: la escorrentía de fusión de la superficie, el desprendimiento de glaciares y derretimiento basal de las plataformas de hielo flotantes y del ciclo de glaciares de marea. Pero, en realidad, también se ha producido una acumulación de nieve en determinadas regiones tanto de la Antártida como de Groenlandia (en este último caso, a más de 2000 metros de altura), por lo que esta es solo la masa perdida neta, y la real es aún más si no se tuviera en cuenta cuánta nueva masa se ha acumulado de manera natural.

Representación del satélite IceSat

Y esto se ha podido realizar, en concreto, mediante dos misiones de la NASA: IceSat y IceSat 2. La primera operó desde 2003 hasta 2010 y la segunda comenzó a recoger datos en 2018. Por lo tanto, lo que se ha hecho es comparar el estado de las zonas estudiadas en la década pasada con los nuevos datos recogidos por la segunda misión. Y el lapso de tiempo ha sido tan grande para evitar precisamente errores que pudieran haber sido producidos por mediciones en en un corto plazo, como el hecho de que un año nieve más de lo normal.

If you watch a glacier or ice sheet for a month, or a year, you’re not going to learn much about what the climate is doing to it

En los satélites se ha incorporado una tecnología LIDAR llamada GLAS –Geoscience Laser Altimeter System– capaz de medir la topografía de las capas de hielo emitiendo 40 veces por segundo una luz infrarroja y verde en pulsos de 4 nanosegundos en un haz de 70 metros, espaciándolos en intervalos de 170 metros sobre la superficie. Estos pulsos rebotan en la superficie terrestre y son recogidos de vuelta por el satélite mediante un telescopio de un metro de diámetro y en función del tiempo que tarda en volver se calcula la altura de punto atacado.

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La NASA por fin pone de relieve a qué ritmo se descongela la Antártida y Groenlandia

La NASA comparó los datos por sus satélites, resultando en 14 milímetros de diferencia a lo largo de 16 años

De acuerdo con el profesor Helen Amanda Fricker de la Institución Scripps de Oceanografía, el deshielo correspondiente de las plataformas de hielo corresponde a un tercio del hielo descongelado de la Antártida Occidental. «La razón por la que esto es importante es porque las plataformas de hielo retienen el hielo de la tierra, y cualquier adelgazamiento de las plataformas produce que la fuerza de contención se reduzca. Por lo tanto, el hielo de la tierra de la Antártida Occidental está fluyendo aún más rápido hacia el océano».

Además, la proporción podría ser incluso mayor, pues solamente se ha tenido en cuenta aquellas plataformas estudiadas por los dos satélites, por lo que se puede incluso haber omitido otras pérdidas. Debido a cómo ha recogido la NASA los datos, solo se puede comparar aquellas zonas que hayan analizado por las dos misiones lanzadas.