Dile hola a Veronika, la vaca que es capaz de utiliza herramientas en su día a día
La sorprendente habilidad de Veronika, una vaca en Suiza que usa palos e incluso una escoba para rascarse, desafía las ideas preconcebidas sobre la inteligencia animal y sugiere que sus capacidades cognitivas son mayores
El uso de herramientas en el reino animal parecía, hasta ahora, un club bastante exclusivo. Los chimpancés que utilizan ramas para cazar termitas, los cuervos capaces de fabricar ganchos para alcanzar comida o los delfines que se protegen el hocico con esponjas marinas formaban una élite bien estudiada. Son ejemplos clásicos de una inteligencia compleja que siempre se ha asociado a especies con cerebros de gran tamaño, manos prensiles o una anatomía especializada para la manipulación de objetos.
Sin embargo, el reciente descubrimiento de una vaca parda suiza llamada Veronika ha puesto en jaque esta idea tan arraigada en la comunidad científica. Este animal, a menudo subestimado por su aparente pasividad, ha demostrado una capacidad para resolver problemas técnicos que obliga a reconsiderar lo que sabíamos sobre la cognición de los rumiantes y de muchas otras especies que dábamos por sentadas como criaturas simples. Así mismo, son especies que pueden tener un gran beneficio para el ser humano, aunque contaminen mucho con sus gases.
Un ingenio que desafía las ideas preconcebidas
De hecho, la proeza de Veronika consiste en un comportamiento hasta ahora insólito en su especie: fue observada utilizando palos y, más concretamente, una escoba para rascarse zonas de su cuerpo a las que no podía llegar de otra manera. Su habilidad no solo ha sorprendido a los investigadores, sino que abre un nuevo y fascinante campo de estudio sobre las capacidades ocultas de animales que conviven estrechamente con el ser humano.
En este sentido, lo más asombroso del caso no es solo el uso de un utensilio, sino la forma deliberada y versátil en que lo hizo. Veronika sujetaba la escoba con la lengua y los dientes, demostrando una destreza y un propósito claros al adaptar la herramienta a sus necesidades. Según se ha contado esta empleaba las cerdas del cepillo para unas zonas y el mango para otras, en lo que los expertos han calificado como una conducta sensible al contexto y dirigida a un objetivo concreto.
Asimismo, los científicos barajan la hipótesis de que el desarrollo de esta notable habilidad podría estar relacionado con el lugar donde vive. Veronika se desenvuelve en un entorno notablemente más complejo y con mayor interacción humana de lo que es habitual para el ganado, un factor que podría haber estimulado su capacidad para la resolución de problemas.
En definitiva, su caso sugiere una conclusión de gran alcance: la inteligencia técnica no es patrimonio exclusivo de unos pocos elegidos en el reino animal. La capacidad de Veronika para manipular un objeto con múltiples fines demuestra que no hacen falta grandes cerebros ni anatomías especializadas para desarrollar soluciones ingeniosas, y nos obliga a mirar con otros ojos a criaturas cuya inteligencia hemos infravalorado de manera sistemática.