El primer reactor nuclear de esta clase podría empezar a construirse antes de lo que pensamos. Los neutrones son la clave de todo

Stellaria, la primera startup francesa en su campo, ha solicitado la creación de su reactor nuclear experimental Alvin, de sal fundida, con miras a operar en 2030 y convirtiéndose así en operador nuclear

El primer reactor nuclear de esta clase podría empezar a construirse antes de lo que pensamos. Los neutrones son la clave de todo
Imagen que muestra cómo será el futuro reactor nuclear de neutrones rápidos (Stellaria)
Publicado en Ciencia

Resulta llamativo, cuando menos, que una empresa firme un preacuerdo para comprar energía a una central nuclear que, a día de hoy, solo existe sobre el papel. Este es el audaz movimiento que ha realizado la compañía Equinix, depositando su confianza en Stellaria, una joven empresa francesa que se ha propuesto revolucionar el sector con una nueva generación de reactores. Este primer éxito comercial, antes siquiera de haber puesto un solo ladrillo, demuestra el enorme interés que está despertando su tecnología en el mercado energético.

De hecho, la clave de este interés reside en un diseño que recupera y moderniza una idea prometedora: los reactores de sal fundida (MSR, por sus siglas en inglés). Estos sistemas utilizan sales de fluoruro a muy baja presión como refrigerante, pero la propuesta de Stellaria va un paso más allá. Su innovador concepto emplea las sales fundidas como combustible directo, una particularidad técnica que simplifica el diseño y podría optimizar la eficiencia y la seguridad de la generación nuclear.

La seguridad como pilar de un diseño revolucionario

En este sentido, este proyecto de vanguardia acaba de dar un paso crucial en Francia. Stellaria ha presentado formalmente la solicitud para autorizar la creación de una instalación nuclear experimental, bautizada como "Alpha". El objetivo es tener operativo su prototipo experimental para 2030, un reactor de neutrones rápidos llamado Alvin, un hito que, tal y como ha informado en una nota de prensa de Stellaria, está llamado a marcar un antes y un después en la industria nuclear europea.

Por ello, la documentación presentada no escatima en detalles sobre la protección. La propuesta de Stellaria se fundamenta en una seguridad intrínseca, reforzada por un sistema de cuatro barreras de contención y la planificación de ubicar la instalación en un edificio subterráneo. El análisis desgrana con minuciosidad todos los escenarios posibles, desde la gestión de riesgos externos hasta los planes de protección radiológica, buscando blindar el proyecto ante cualquier eventualidad.

Asimismo, la presentación de la solicitud no es un mero trámite administrativo, sino que eleva a Stellaria a la categoría de operador nuclear, un hito para la compañía en un sector tan regulado y exigente. Nacida de la colaboración entre dos gigantes como el Comisariado de la Energía Atómica de Francia (CEA) y Schneider Electric, esta empresa se consolida como la primera startup francesa de su especialidad en alcanzar esta fase, abriendo una nueva vía para el futuro de la energía en el continente.

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