El primer reactor nuclear del mundo refrigerado por sodio está en camino: ¿cómo lo han hecho?

Estados Unidos autoriza la construcción del primer reactor nuclear avanzado de escala comercial en Wyoming. El innovador proyecto de TerraPower, capaz de generar hasta quinientos megavatios mediante tecnología de sodio

El primer reactor nuclear del mundo refrigerado por sodio está en camino: ¿cómo lo han hecho?
Prototipos de reactor nuclear que funcionan con refrigeración de sodio
Publicado en Ciencia

Mientras España se aferra con determinación a un calendario de apagón nuclear que genera crecientes dudas en el sector industrial, la primera potencia mundial ha decidido dar un giro de timón que ensancha la brecha estratégica entre ambos modelos. Se ha emitido ya la licencia definitiva para la construcción del primer reactor comercial de nueva generación, un movimiento de calado geopolítico que desautoriza la tesis del fin del átomo y sitúa a la vanguardia tecnológica como eje de la soberanía energética.

Según consta en la resolución de la Comisión Reguladora Nuclear (NRC), el proyecto liderado por la compañía TerraPower —respaldada financieramente por Bill Gates— se ubicará en Wyoming, sobre los terrenos de una antigua central de carbón. Lo que tradicionalmente habría supuesto un laberinto burocrático de décadas se ha resuelto en apenas 18 meses, pulverizando los plazos previstos de revisión técnica y agilizando un proceso que comenzó formalmente en marzo de 2024. El interés de los grandes magnates por el destino del planeta genera visiones contrapuestas, un contexto donde Elon Musk explica qué quiere de la Tierra y plantea sus propias teorías sobre las amenazas nucleares.

Un sistema de refrigeración fuera de lo corriente

Este reactor avanzado, denominado Natrium, no solo aspira a generar energía limpia, sino que introduce una innovación crítica: un sistema de almacenamiento en sales fundidas. Esta tecnología permite elevar la potencia de los 345 a los 500 megavatios de forma puntual para cubrir picos de demanda, funcionando como una gigantesca batería térmica que dota de una flexibilidad inédita a la carga base nuclear. Esta búsqueda de eficiencia no es aislada, pues otros estudios sugieren que la energía del futuro saldrá directamente del corazón de la Tierra, complementando así el abanico de nuevas fuentes limpias.

Para blindar este despliegue, la administración norteamericana ha inyectado 2.000 millones de dólares en fondos federales destinados al desarrollo del combustible HALEU (uranio de alto ensayo). Con este movimiento, Washington busca erradicar la dependencia de suministros extranjeros y asegurar una cadena de valor nacional. Según ha manifestado el consejero delegado de la firma, Chris Levesque, este permiso marca un hito administrativo que se alinea con el objetivo de cuadruplicar la capacidad nuclear para el año 2050.

Las obras del complejo arrancarán de forma inminente con el horizonte puesto en el inicio de la próxima década. Mientras la tecnología de vanguardia garantiza en Estados Unidos una red robusta, estable y descarbonizada, el rígido plan de cierres en España plantea serios interrogantes sobre la competitividad industrial y la seguridad de suministro a largo plazo. El mercado global ya ha elegido su camino: la energía nuclear no es una reliquia del pasado, sino el pilar de seguridad sobre el que se construye la economía del próximo siglo.

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