Miles de hogares en Reino Unido estarán abastecidos de energía limpia: llega de las profundidades de la Tierra
El Reino Unido estrena su primera planta de energía geotérmica en Cornualles, un hito tras veinte años de desarrollo. La instalación suministrará electricidad a diez mil hogares y extraerá litio a cinco kilómetros de profundidad
El Reino Unido ha asestado un golpe de autoridad en la carrera por la soberanía energética, logrando un hito que en España todavía se percibe como una asignatura pendiente. Tras dos décadas de inversión y desarrollo técnico, la planta de United Downs, en la región de Cornualles, ha comenzado a inyectar electricidad a la red nacional. Se convierte así en la primera instalación de geotermia profunda en la historia del país, aprovechando el calor masivo de la corteza terrestre para ofrecer un suministro constante e inagotable. Este avance profundiza en el conocimiento geológico, un campo que genera noticias impactantes como el reciente hallazgo de un extraño pulso en el interior de la Tierra que preocupa a los científicos.
El proyecto, que según ha confirmado la firma Geothermal Engineering Ltd (GEL) a través de sus canales corporativos, ha superado con éxito la fase crítica de encendido para producir sus primeros kilovatios. Las perforaciones han alcanzado una profundidad de cinco kilómetros en formaciones de granito, una roca especialmente presente en el subsuelo español.
Energía y electricidad a cinco kilómetros de profundidad
A esa cota, las temperaturas rozan los 200 grados centígrados, permitiendo que comercializadoras como Octopus Energy garanticen energía verde las 24 horas para unos 10.000 hogares, un avance que la prensa británica, incluyendo la BBC, ya califica como un cambio de paradigma. Operar a estas temperaturas extremas exige materiales de vanguardia, evocando descubrimientos como el del mineral inmune al calor que reescribe el conocimiento científico.
El interés para la industria nacional es doble, pues el éxito británico no solo reside en los megavatios. El fluido extraído en el yacimiento presenta una concentración de carbonato de litio superior a las 340 partes por millón, una de las más altas del planeta. En un mercado donde la demanda de este mineral para baterías podría multiplicarse por 45 en esta década, el complejo aspira a producir 18.000 toneladas anuales. El gobierno británico ha respaldado la operación con 1,8 millones de libras, consciente de que la independencia tecnológica se fragua en las profundidades.
Esta apuesta se enmarca en un mercado global donde la inversión en geotermia profunda se dispara a un ritmo del 80% anual, espoleada por la voracidad de los centros de datos de gigantes como Google o Microsoft. Sin embargo, la rentabilidad sigue siendo el gran escollo. Expertos del British Geological Survey advierten que la viabilidad económica exige un giro drástico en las políticas públicas y una mayor tolerancia al riesgo por parte de los inversores ante la extrema complejidad técnica de las perforaciones. La fiabilidad geotérmica contrasta con incidentes en otras fuentes, como cuando se apagan las mayores centrales nucleares por emergencias imprevistas.
Con la puesta en marcha de United Downs, el Reino Unido demuestra que el calor interno de la Tierra es una alternativa real para estabilizar la red eléctrica. Mientras España observa desde la barrera, la tecnología de fracturas naturales en el granito señala el camino para dejar de depender exclusivamente de la intermitencia del sol o el viento. La soberanía energética ya no solo se busca en el cielo, sino bajo nuestros pies.