Ella es Fernanda, una tortuga que se creía extinta durante más de 100 años pero solo estaba de vacaciones
Descubre la agradable sorpresa que ha cautivado a la comunidad científica.

Nuestro planeta cuenta con millones de años a sus espaldas y han sido infinidad de especies, tanto de plantas como de animales, las que han caminado sobre el hogar que llamamos Tierra. El problema de la extinción de especies no es algo nuevo, de hecho lleva sucediendo desde hace siglos, pero la evolución del ser humano y la preocupación de parte de nuestra especie por el entorno en el que vivimos ha resultado fundamental para evitar que más animales y plantas corran la misma suerte. Anteriormente, ya te hemos hablado del animal que se extinguió en dos ocasiones y de los patos demonio de la muerte, y ahora queremos presentarte a la renacida Fernanda.
Fernanda regresa de entre los muertos en las Islas Galápagos y la comunidad científica lo celebra
Stephen Gaughran es un genetista de la Universidad de Princeton y ha sido el encargado de confirmar la buena noticia. Una especie de tortuga que se creía extinta hace más de cien años ha vuelto a ser vista en la Isla Fernandina y es por eso que ha sido apodada como el lugar donde ha resurgido de sus cenizas. Esta especie, denominada científicamente como Chelonoidis phantasticus, lo que se podría traducir como tortuga gigante fantástica, ya fue descubierta en el año 1906, aunque únicamente se pudo observar un ejemplar.
Años después, tendremos que saltar en el tiempo hasta 2019, se encontró una tortuga con similares características, lo que provocó que se estudiase su genoma para comprobar de qué especie se trataba. Se comparó la secuencia del animal que se conservaba en un museo y la del ejemplar vivo con 13 especies más de tortugas gigantes de la zona de las Islas Galápagos y se comprobó que ambas pertenecían a la misma especie. Aún así, Stephen Gaughran confiesa en la publicación de la American Association for the Advancement of Science que:
Como muchas personas, mi sospecha inicial fue que esta no era una tortuga native de la Isla Fernandina.
Este científico, además, se encuentra trabajando en el desarrollo de una herramienta que permita comparar el ADN de las especies antiguas que habitan en los museos con el de ejemplares vivos, para poder cotejar su grado de parentesco. Además, parece que la herramienta ofrece interesantes posibilidades, tal y como el propio Stephen asegura:
Esta herramienta es lo suficientemente flexible como para funcionar en casi cualquier espécimen antiguo. Al software no le importa si es una foca o una tortuga, humano o neandertal. La genética es la genética, en su mayor parte. Es en la interpretación donde realmente importa saber el tipo de criatura de donde proviene el ADN.