Mientras que prácticamente el mundo entero está en vilo por la epidemia del coronavirus, se está escuchando que Estados Unidos ha decidido privatizar la Luna de forma unilateral. Lo que se dice, en concreto, es que Trump ha aprovechado toda esta crisis del coronavirus para apropiarse de forma exclusiva de la Luna ¿Qué hay de cierto en esas afirmaciones?

A pesar de que no es muy conocido, existe un tratado internacional que ha sido firmado y ratificado por 18 países a nivel mundial. Este acuerdo, el cual se conoce como Acuerdo que Gobierna las Actividades de los Estados en la Luna y otros Cuerpos Celestes, y que fue creado en 1979, explica básicamente qué puede y qué no puede hacerse en cuerpos como la Luna y el resto de los planetas.

Debido al bajo número de países firmantes, el Tratado de la Luna ha sido calificado como todo un fracaso

Dentro de este tratado internacional, que no ha tenido buena acogida –de los 95 países que forman las Naciones Unidas, solo 17 lo han firmado y ratificado–, se encuentran reglas como que no se puede usar ni la Luna ni el resto de cuerpos celestes para usos militares y se prohíbe, incluso, el uso de cuerpos celestes sin la aprobación o el beneficio del resto de miembros. El acuerdo es bastante restrigente y ni siquiera permite la alteración del medio natural de los cuerpos celestes ni su contaminación, entre otras muchas restricciones.

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¿Ha aprovechado Trump el coronavirus para privatizar la Luna?

En realidad, Estados Unidos no ha privatizado ni la Luna ni ningún otro cuerpo celeste. Sí que ha firmado y publicado una orden ejecutiva que recuerda que los Estados Unidos nunca han firmado el Tratado de la Luna creado en 1979, además de literalmente afirmar que «la Luna no debería ser un bien común».

El plan de Estados Unidos es crear una base permanente en la Luna y al mismo tiempo sacarle rendimiento económico explotando los minerales lunares

Donal Trump explica en el documento que, ante la incertidumbre creada entre el Tratado de la Luna de 1979 y el Tratado sobre el espacio ultraterrestre creado en 1967 –en el que Estados Unidos participa junto a otros 108 países que han tanto firmado como ratificado–, ha decidido aclarar qué puede y qué no puede hacer el país americano en la Luna. Según palabras del Presidente de EEUU, el Tratado de la Luna de 1979 «ni siquiera es un instrumento efectivo o necesario para guiar a los estados nacionales con respecto a la promoción de la participación comercial en la exploración a largo plazo».

Estados Unidos ha vuelto a afirmar que explotará los recursos lunares y espaciales, además de repetir sus intenciones de construir una base permanente

De hecho, en este mismo acuerdo firmado por Estados Unidos en 1967 se prohíbe expresamente que ningún país pueda reclamar la soberanía ni del espcio exterior ni de ningún cuerpo celeste. Es decir, que si Trump realmente hubiera privatizado la Luna, estaría yendo en contra de un tratado firmado por su propio país medio siglo atrás.

Rover lunar usado en las misiones Apolo

«Los estadounidenses deberían tener derecho a participar en la exploración comercial, la recuperación y el uso de recursos en el espacio ultraterrestre, de conformidad con la ley aplicable. El espacio exterior es un dominio legal y físicamente único de la actividad humana, y Estados Unidos no lo ve como un bien común global», expresa el documento firmado por Trump este 6 de abril.

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Si bien es cierto que no ha privatizado la Luna, algo que ni siquiera podría hacer –como decimos, debido a la participación en un tratado que lo prohíbe expresamente–, sí que ha afirmado sus intenciones para sacar provecho económico y explotar los recursos tanto lunares como espaciales, alentando a la colaboración internacional a hacerlo de forma conjunta.

A pesar de que Estados Unidos no haya privatizado la Luna como tal, sí que ha generado opiniones negativas en la crítica general, sobre todo por parte de Rusia

Est permitiría, entre otras cosas, explotar sustancias que podríamos encontrar en la Luna, como el Helio 3 –conocido como el oro lunar–, un isótopo ligero de Helio que nos permitiría alcanzar la función nuclear, lo que nos permitiría conseguir energía enorme de energía y de una forma más barata.

No obstante, la publicación de este documento sí que ha generado polémica y ha vuelto a abrir un amplio debate. Pero Rusia sí que ve un movimiento traicionero el realizado por Trump: «Los intentos de expropiar el espacio ultraterrestre y los planes agresivos para apoderarse de los territorios de otros planetas difícilmente hacen que los países tengan una cooperación fructífera», ha afirmado el subdirector de Roscosmos –la Agencia Espacial Rusa–, Sergei Saveliev.

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