Cuando en 1963 Andy Warhol se inmortalizó en un fotomatón, no sabía todavía que ese selfie se iba a convertir en uno de los más famosos de todos los tiempos, uno de los más caros (se vendió por casi 7 millones de dólares en una subasta en Sotheby’s, como leemos en El País) y que incluso esa tendencia fotográfica se convertiría no solo en la mejor representación del Pop Art, sino también en el Santo Grial de las redes sociales actuales.

A la gente le gusta subir fotos a las redes sociales para documentarlo todo, pero si salen ellos, mejor que mejor. Incluso los poco fotogénicos buscan trucos para no salir fatal en los selfies.

Por supuesto, la ciencia y la tecnología se han puesto al servicio de nuestros deseos y ya hay estudios que nos llaman a la calma en cuanto al teórico enorme tamaño de nuestra nariz (pista: no es cierto) y los filtros y apps de retoque están a la orden del día.

Pero el verdadero objetivo de estas fotos es satisfacer nuestras necesidades narcisistas y egocéntricas. Pero si son fotos que además son buenas y bonitas, pues mejor que mejor.

El equipo de Daily Mail en colaboración con Amazon ha realizado un estudio sobre qué fotos arrasan más en las redes sociales teniendo en cuenta el punto de vista, el contenido, el gusto y el arte que se desprenda a simple vista en base a un estudio sobre interacciones. ¿Cómo reacciona la gente ante una foto u otra? ¿Qué les estimula más? Y lo más importante, ¿estás preparado para hacerte con todas las claves?

Estas son las fotos que te harán triunfar. Diario Chaco

La gente te prefiere delante de la cámara

El punto de vista de una fotografía es básicamente lo que ve el autor de la foto. Hay dos vertientes: en primera persona (los selfies) y en tercera, o lo que es lo mismo, tú tomando una foto a alguien.

En la época de Warhol lo normal en los fotógrafos era adoptar el punto de vista de la tercera persona, pero a día de hoy este punto de vista no entusiasma en redes. Y es que nos gusta ver cómo se siente la gente.

Así que para bien o para mal, tendrás que formar parte de tus fotos para que estas tengan más éxito. Ya puedes preparar tu mejor sonrisa y tu lado bueno. Si eres capaz de aparecer en las fotos, transmitirás mucho más y la gente mostrará más interés, que se traduce en más interacciones.

Tampoco abuses, la gente se aburre de tu cara

Desde que se inventó el retrato, los pintores y fotógrafos suelen darle más importancia a la persona que a la acción. Pues bien, según el estudio, es una mala estrategia. Si quieres triunfar con tus fotos, es mejor que te centres en hacer algo sorprendente, que llames la atención sobre lo que haces.

Un 15,14% de la gente gente es más proclive a comentar en los selfies cuando la persona de la imagen aparece haciendo algo. Vale todo: comer, darle un trago a un botellín de cerveza, agitar la mano para saludar… incluso poner morritos cuenta. Por tus acciones te conocerán mejor y reaccionarán para responder a la foto, les guste o no.

Olvídate de las fotos realistas

Siguiendo el ejemplo de Warhol, su selfie no fue hecho para expresar la realidad, sino para reconocer el artificio y el engaño inherentes a cualquier forma de representación. Y las redes sociales no son más que eso: un reflejo distorsionado de la realidad.

A no ser que se trate de una foto de carnet para el DNI o el pasaporte, asume que los selfies son una tendencia artística más, una forma de expresarte. No tiene por qué ser fiel a la realidad.

No es casualidad que los filtros con orejas y hocicos de animales triunfen, porque en realidad los selfies realistas despiertan poco interés. Da igual que sea un efecto tonto, profesional o amateur, lo importante es distorsionar tu imagen.

Ya sabes que hoy en día dispones de mil recursos: emojis, stickers, filtros, lentes, efectos… según el estudio, la gente está un 11,86% más dispuesta a comentar en un selfie retocado que en uno realista.

Cada vez somos más sofisticados y nuestras fotos son un reflejo de ello. No vale con mostrarte tú mismo, sino que tal vez sea cuestión de ocultarte, de ser enigmático para lograr los 15 minutos de fama que Warhol creía que todos merecíamos.