El cine nos permite sumergirnos en miles de historias diferentes, en cientos de entornos distintos. Las posibilidades son infinitas y las únicas barreras son el presupuesto y la propia imaginación de directores y guionistas.

En algunos casos nos encontraremos con relatos fantásticos, y en otros con historias tremendamente realistas que reflejan la vida tal y como es, o tal y como fue. Sin embargo, existe un terreno que puede ser algo más complicado, el de las películas de ciencia y ficción. Sí, no hablamos de ciencia-ficción, sino de algo diferente.

Es uno de los exponentes más conocidos. Impulso

Interestellar, un gran exponente

En el largometraje de Christopher Nolan se nos muestra una historia de ficción, con un planeta Tierra al borde del desastre, que obliga a nuestros protagonistas a buscar un nuevo hogar para la humanidad. Sin embargo, una de las particularidades de la película es la gran importancia que tiene la ciencia, de ahí nuestro anterior término, "ciencia y ficción”.

Un ambicioso proyecto, apoyado desde el principio en la ciencia

Tiene tanta importancia que, como podemos leer en Xataka, tuvieron que contar con una ayuda muy especial. Aquí es donde entra en juego el físico estadounidense Kip Thorne, ganador del Premio Nobel de Física en 2017. El científico conocía el mundo del cine, y ya había participado en "Contact".

De hecho, podemos decir que todo comenzó con Thorne, ya que allá por el año 2006 ya existía una idea en su cabeza, incluso con un Steven Spielberg de por medio. Esa idea iría creciendo, y al final sería el propio Christopher Nolan el encargado de hacer realidad el proyecto, con la ayuda de su hermano Jonathan. Por lo tanto, sabemos que hay mano experta tras la ciencia de “Interestellar”, pero, ¿ha sido todo reflejado tal cual ocurre en la realidad? Echemos un vistazo.

La ciencia en la obra de Nolan

¡Spoilers!

La película, protagonizada por el nada difícil de pronunciar Matthew McConaughey, trata la exploración espacial, en busca de otros mundos que puedan acoger a la raza humana tras un desastre medioambiental que acabará tarde o temprano con la vida en la Tierra. Cuando nuestro protagonista se une a la misión, algunos valientes ya se encuentran en planetas lejanos, pero han perdido la conexión, por lo que deben llegar hasta ellos. El cómo llega nuestro principal personaje, Joseph Cooper, hasta allí, tendremos que retomarlo al final.

Naves e instrumentos espaciales

Yendo directamente a la misión, las naves que aparecen durante la historia han sido basadas en la tecnología con la que hoy contamos, incluso la mas importante de ellas, la Endurance, está basada en la Estación Espacial Internacional, y para su diseño se contó con la ayuda de Marsha Ivins, astronauta e ingeniera aeroespacial.

Podemos observar durante todo el largometraje que no aparece un excesivo futurismo ni en los instrumentos ni el los propios trajes espaciales, por lo que hasta este punto todo es creíble y más o menos fiel a la realidad. Como apuntaba el propio Nolan en una entrevista:

Mi regla de oro era que no hubiera futurismo gratuito en los decorados. Todo tenía que ser funcional y los actores tenían que percibir que era real.

Sin embargo, al final de la película, cuando Cooper recupera la conciencia, nos encontramos viajando en una inmensa nave espacial cilíndrica, rumbo al planeta donde la humanidad empezará de nuevo. Aquí sí encontramos cierta ficción, ya que se supone que tras la resolución de las vitales ecuaciones por parte de Murph, los humanos han aprendido a manejar la gravedad a su antojo. Es por esto que en la nave las leyes físicas son muy diferentes a las que conocemos.

Deformando el espacio-tiempo

Visto esto, vayamos al grano, a la parte más impactante y quien sabe si más fantástica. Hablamos, como no, de la gravedad y la deformación del tiempo. Cuando nuestros protagonistas viajan hacia los planetas de los investigadores Miller, Mann y Edmunds, atraviesan un agujero de gusano, lo que les sirve de atajo. Todo ello tras una explicación innecesaria por parte de un compañero a quienes se supone son expertos dispuestos a salvar a la humanidad, (explicación que se nota diseñada para el espectador), sobre cómo funcionan estas estructuras.

Con la relatividad por bandera, deformemos a nuestro gusto

¿Podríamos cruzar un agujero de gusano? Como leemos en Scientific American, un agujero de gusano es un objeto teórico que resultaría de la deformación del espacio tiempo, y que uniría dos puntos muy distantes entre sí. Su existencia es más que probable, pero que pudieran atravesarse es algo muy diferente… Algo que se nos pasaba. Los viajeros pasan varios años hibernando, algo común en el cine espacial. ¿Qué opinan los expertos?

Como apuntan desde La Voz de Galicia, aunque hay quien ya se ha planteado en serio el tema de la hibernación, por ahora apenas podríamos acercarnos a algo parecido durante una semana, disminuyendo las constantes vitales del sujeto, pero en ningún caso como vemos en el cine.

Volviendo al espacio-tiempo, confiamos en que hayas leído nuestros artículos sobre la Teoría de Cuerdas y el referente a las ondas gravitacionales, que pueden ayudarte a entender mejor todo esto. Al bajar hasta el planeta de Miller, al acercarse al inmenso agujero negro Gargantúa y al llegar al planeta de Mann, se producen lo que llamamos desfases temporales. ¿Qué son exactamente? ¿Ocurrirían en la realidad?

Gargantua era el responsable de las distorsiones. El Confidencial

Sabemos del poder de la gravedad, y las distorsiones temporales son una pieza clave en la relatividad. Como bien reflejan en El Mundo, hasta un astronauta que se encuentre en la Estación Espacial Internacional sufre un desfase temporal, aunque en este caso sea de apenas unos milisegundos.

Por lo tanto, sí, podemos decir que si en los planetas hasta los que llegan nuestros intrépidos viajeros existiera la brutal influencia gravitatoria de un agujero negro, el tiempo pasaría de forma muy diferente. Sin embargo, puede que los planetas no fueran tan habitables. Por cierto, el agujero negro fue diseñado y pensado a conciencia, siguiendo los conocimientos de Thorne y otros científicos, y creado finalmente de forma que no resultara un completo lío, como apuntan desde Gizmodo.

El amor a través del tiempo

Un mensaje a través de distorsiones gravitacionales en la habitación de Murph era lo que conducía a la pequeña y su padre hasta la oculta base. Cooper, tras introducirse el agujero negro (algo que habría acabado por completo con él) había quedado atrapado en un espacio creado por “los seres” que ayudan a los astronautas durante todo el largometraje. Ese espacio le sirvió para comunicarse con Murph a través del tiempo, dándole las directrices oportunas en cada momento, y dejando para el recuerdo el famoso “stay”.

Un final algo mágico, con el amor entre un padre y una hija

Aquí Nolan da rienda suelta a la fantasía, que aunque parte de la realidad, de la unión del espacio y del tiempo, se disuelve en un ambiente misterioso y sentimental. Un cierre con algo de magia para una proyecto que maneja la ciencia con cabeza, quizás con alguna explicación forzada e innecesaria, pero llevando hasta el límite de lo posible a las más avanzadas teorías físicas y cuánticas.