Han estudiado un asteroide y contiene elementos únicos para la vida: así lo han demostrado estos científicos

"Existe una diversidad mucho mayor en las vías y condiciones en las que se forman estos aminoácidos"

Han estudiado un asteroide y contiene elementos únicos para la vida: así lo han demostrado estos científicos
Imagen ilustrativa de asteroides en el espacio
Publicado en Ciencia

Bennu es un pequeño asteroide cercano a la Tierra (NEA) que tiene unos 500 metros de diámetro y una forma parecida a la de un trompo. Es de tipo carbonáceo (contiene o está compuesto de carbono), lo que significa que es muy antiguo y rico en compuestos orgánicos. De hecho, conserva material casi intacto desde la formación del sistema solar, hace más de 4.500 millones de años.

Con moléculas orgánicas y minerales con agua que pueden resultar claves para entender cómo pudo surgir la vida en la Tierra, ha despertado tanto interés en la comunidad científica porque tiene una probabilidad muy pequeña de impactar en nuestro planeta a finales del siglo XXII, motivo por el que se estudia con tanto detalle.

Para saber más sobre Bennu, la NASA envió la sonda OSIRIS-REx, cuya misión fue alcanzar el asteroide y recoger material de superficie. Lanzada en septiembre de 2016 desde Cabo Cañaveral, tomó las muestras y volvió a la Tierra en 2023 para que los investigadores pudieran analizarlas. Un nuevo estudio ofrece una mirada a cómo los componentes básicos de la vida podrían haberse originado en el cosmos.

El universo podría ser mucho más fértil de lo que pensábamos

Los científicos de la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State) sugieren que los aminoácidos encontrados en el asteroide Bennu no requirieron agua líquida y tibia para formarse, como se creía anteriormente. Se ha llegado a esta conclusión tras analizar pequeñas muestras compuestas por rocas de aproximadamente 4.600 millones de años obtenidas gracias a la misión OSIRIS-REx.

Estos componentes esenciales de la vida probablemente se originaron en entornos gélidos y radiactivos en los albores de nuestro sistema solar. Allison Baczynski, profesora adjunta de investigación de geociencias en Penn State, dijo: "Nuestros resultados cambian el panorama respecto a cómo solíamos pensar que se formaban los aminoácidos en los asteroides".

"Ahora parece que existen muchas condiciones en las que estos componentes básicos de la vida pueden formarse, no solo en presencia de agua líquida y cálida. Nuestro análisis demostró que existe una diversidad mucho mayor en las vías y condiciones en las que se forman estos aminoácidos", añadió la profesora adjunta de investigación de geociencias.

Los investigadores de Penn State identificaron la glicina, el aminoácido más simple y uno de los componentes básicos de la vida. El cuerpo humano utiliza este aminoácido para sintetizar proteínas, formar colágeno y actuar como neurotransmisor inhibidor en el sistema nervioso central, ayudando a mejorar la calidad del sueño, la salud articular y la recuperación muscular.

Utilizando instrumentos especializados para medir isótopos, el equipo desafió la hipótesis de síntesis de Strecker, sostenida durante mucho tiempo, que requiere agua tibia y líquida para que se forme la glicina. Los hallazgos sugieren que estas moléculas, que se unen para formar proteínas funcionales, surgieron en hielo congelado expuesto a la radiación en el sistema solar exterior, reforzando la idea de que los componentes fundamentales de la vida pueden formarse en entornos hostiles antes de llegar a la Tierra.

Los científicos compararon las muestras de Bennu con las del famoso meteorito Murchison, que cayó en Australia en 1969 y que durante mucho tiempo ha servido como estándar de oro para estudiar los aminoácidos espaciales. Si los componentes básicos de la vida pueden formarse en un desierto congelado y radiactivo, entonces el universo podría ser mucho más fértil de lo que se pensaba.

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