En los próximos años está programado que el primer humano llegue a Marte. Mientras que el hito más importante de la humanidad en el siglo XX fue llegar a la Luna, probablemente el de la primera mitad de este siglo sea llegar a nuestro planeta vecino. Tenemos muchos intereses en el planeta rojo y no todos son científicos, sino también comerciales e industriales –además de los planes del magnate Elon Musk de construir una base permanente como alternativa a a Tierra–.

Astronauta orbitando Venus en una hipotética futura misión

Pero aún hay muchísimas dudas y preguntas que tenemos que resolver antes de eso. Una de ellas es la mejor ruta a tomar: mientras que para ir directamente hasta Marte tendríamos que esperar cada 26 meses –cuando las trayectorias de Marte y la Tierra se alinean–, pasar primer por Venus nos permitiría aumentar nuestras posibilidades de un hipotético viaje, de acuerdo con un «libro blanco» desarrollado por científicos de numerosas universidades –incluyendo investigadores de la NASA– y publicado en la revista científica Acta Astronautica, aunque la publicación aún debe pasar la revisión por pares.

Es decir, no solo nos permitiría poder viajar a Marte con mayor frecuencia -del mismo modo que se podría volver también con mayor frecuencia, facilitando una vuelta de emergencia–, sino que nos permitiría realizar estancias más pequeñas; por último, el consumo de combustible para llegar allí sería menor.

Ruta teórica que deberíamos tomar ante una eventual misión a Marte pasando por Venus
Cada vez hay más interés para llegar a Marte, y debemos comenzar a planearlo

Si esperamos a que Marte y la Tierra se alineen, solo podríamos realizar una misión cada 26 meses, así como las misiones en la superficie marciana tendrían una duración estricta de año y medio, hasta volver a tener la oportunidad para regresar a nuestro mundo. En cambio, usando Venus como "trampolín" tendríamos la oportunidad de realizar misiones cada 19 meses, concretamente. Y, en vez de misiones de una duración de año y medio, las misiones podrían ser tan cortar como un mes.

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Misiones más rápidas y con mayores posibilidades de investigación

Con todo, las misiones podrían llegar a ser hasta un año más cortas si se usa esta ruta, abaratando costes enormemente; en vez de tres años, las misiones a Marte podrían tardar dos años, incluso yendo ida, estancia y vuelta.

No solo ahorraríamos dinero en combustible, sino que nos permitiría estudiar Venus en el camino; dos misiones con un mismo presupuesto

Del mismo modo, puede usarse Venus como cambio de rumbo para volver a la Tierra si sucediese algún imprevisto. Pero hay muchas más ventajas de establecer Venus como escala: el planeta rocoso –que cuenta con una circunferencia, masa y cercanía al Sol similar a la Tierra– es un objeto de estudio muy interesante desde el punto de vista científico.

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Incluso gira al revés que el resto de los planetas. Se cree que antes había incluso grandes océanos en Venus, pero debido al envejecimiento del Sol la temperatura de Venus ha crecido hasta una temperatura media de unos 460 grados centígrados; ahora no hay resto de agua en ninguna de sus formas. Pero al mismo tiempo, la exploración de este planeta confronta muchos desafíos, por lo que sabemos muy poco de este.

Ciencia en dos planetas por mucho menos que costarían dos misiones tripuladas a los respectivos planetas

Ilustración sobre cómo los astronautas orbitando Venus podrían controlar diversos dispositivos en la superficie del planeta mediante Realidad Virtual

Y teniendo una tripulación orbitando Venus nos permite estudiar mucho mejor el planeta. Los astronaturas podrían controlar en tiempo real rovers terrestres o incluso drones mediante Realidad Virtual gracias a la pequeña latencia, en vez de un retraso de hasta media hora. Y lo mejor de todo: recoger muestras del mismo. No obstante, esto no implica que la escala en Venus no incremente el precio, pero sí que sería «el precio de una misión más [un poco más]».

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Pero no todo son buenas noticias: uno de los contras más importantes es la mayor exposición de los astronautas a la radiación solar debido a la cercanía a nuestra estrella, deteriorando su salud.