Jardín en Marte: Científicos cultivan plantas comestibles utilizando fertilizante hecho con polvo marciano
Combinando microbios, polvo local y procesos biológicos sencillos, podría ser posible crear sistemas de circuito cerrado que produzcan alimentos, oxígeno e incluso energía en Marte.
Pensábamos que la máxima prioridad de la NASA era el programa Artemis, con el que busca llevar de nuevo a la Luna a astronautas tras más de 50 años sin pisar el satélite natural de la Tierra, pero sus planes son mucho más ambiciosos. Si bien el primer alunizaje desde el Apolo 17 está previsto con la misión Artemis IV, programada para el año 2028, en un evento reciente de la agencia espacial estadounidense se confirmó que la mirada ya estaba puesta en Marte.
Para antes de que acabe 2028, la NASA quiere realizar una misión a Marte. ¿El motivo? «Conquistar» el Planeta Rojo antes de que finalice el mandato de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos de América. Parece que el multimillonario quiere pasar a la historia por ser el presidente del país norteamericano en conseguir tal hazaña espacial.
Esta información llamó mucho la atención, ya que hasta Elon Musk, fundador de SpaceX, comentó durante la Super Bowl LX que la compañía aeroespacial iba a pausar sus planes de ir a Marte para construir una ciudad autocreciente en la Luna. Los científicos ya están investigando maneras para que el ser humano pueda establecer presencia continua en Marte, y acaban de lograr cultivar plantas combustibles utilizando fertilizante hecho con polvo marciano.
Hay que trasladar este experimento a las complicadas condiciones de Marte
Investigadores alemanes han encontrado una ingeniosa solución que consiste en transformar polvo marciano y microbios resistentes en un sistema de fertilizante funcional capaz de producir plantas comestibles. Los investigadores, en su estudio, señalan: "nuestros hallazgos impulsan el desarrollo de la producción de fertilizantes in situ para la agricultura sostenible en Marte".
Para demostrar la viabilidad de la idea, los investigadores recrearon las condiciones marcianas utilizando un simulador de regolito llamado MGS-1, que imita la composición del suelo marciano. Cultivaron cianobacterias con este polvo artificial y dióxido de carbono, permitiendo a los microbios acumular biomasa utilizando únicamente recursos que podrían existir en Marte.
Tras cultivar una cantidad suficiente de cianobacterias, lo siguiente que hicieron los investigadores fue convertirlas en algo que las plantas pudieran aprovechar. Esto se consiguió mediante la fermentación anaeróbica, un proceso en el que los microbios descomponen la materia orgánica sin oxígeno, liberando nutrientes en el sistema.
El fertilizante resultante se probó en la lenteja de agua (Lenma sp.), una planta acuática de rápido crecimiento, rica en proteínas y que ya se consume en algunas partes del mundo. El resultado fue impresionante: tan solo un gramo de cianobacterias secas generó suficientes nutrientes para cultivar 27 gramos de materia vegetal fresca y comestible.
Los autores del estudio afirmaron: "A pesar de las dificultades, el digestato permitió obtener altos rendimientos de biomasa de Lemna sp., de 27 gramos de masa húmeda por gramo de masa seca de cianobacterias, lo que demuestra su potencial como fertilizante hidropónico". Los resultados de la investigación son muy prometedores, ya que apuntan hacia un futuro en el que los astronautas podrían depender mucho menos de la Tierra.
Combinando microbios, polvo local y procesos biológicos sencillos, podría ser posible crear sistemas de circuito cerrado que produzcan alimentos, oxígeno e incluso energía en Marte. A pesar de los avances, el trabajo no ha concluido, ya que estos experimentos se llevaron a cabo en condiciones controladas en la Tierra, no en las complicadas condiciones de Marte, donde la radiación, la baja gravedad y las temperaturas extremas podrían afectar al sistema.