La NASA y China a la carrera. La primera reinicia Artemis, pero China aún podría llegar antes a la Luna

La NASA reestructura el programa Artemis para frenar el avance espacial de China y retrasa el alunizaje tripulado hasta 2028. La agencia prioriza ahora una mayor cadencia de lanzamientos y la reducción de riesgos

La NASA y China a la carrera. La primera reinicia Artemis, pero China aún podría llegar antes a la Luna
Cohete lanzado por China en pleno vuelo
Publicado en Ciencia

La NASA ha admitido que su actual cadencia de trabajo es un billete directo a la irrelevancia frente a la pujanza de China. En un giro de guion inesperado, la agencia estadounidense ha degradado la misión Artemis III, que ya no servirá para pisar la superficie lunar, sino que se limitará a un ensayo técnico en órbita terrestre. Este frenazo supone un severo revés para las aspiraciones de Occidente y, muy especialmente, para la industria de España, que canaliza su ambiciosa participación a través de la Agencia Espacial Europea (ESA).

El nuevo calendario sitúa el regreso del ser humano al satélite, como pronto, en el año 2028. Según detalla el último informe técnico de reestructuración del programa, la misión Artemis IV hereda ahora la responsabilidad de repetir el hito del Apollo 17. La realidad operativa es cruda: el cohete SLS (Space Launch System) solo puede lanzarse una vez cada tres años, una frecuencia que la cúpula de la agencia califica de «no apta para el éxito».

La NASA y China compiten por ver quien llega antes a la Luna

Para intentar alcanzar un despegue cada diez o doce meses, se han cancelado las mejoras técnicas previstas, priorizando una configuración básica pero funcional. A este cuello de botella técnico hay que sumarle el desafío humano, ya que se sigue estudiando el brutal peaje físico y psicológico que exigen los viajes prolongados al espacio profundo.

La gestión de riesgos se ha tornado en una obsesión tras los recientes fiascos técnicos. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, ha clasificado oficialmente el incidente de la cápsula Starliner como un «Accidente de Tipo A», el máximo nivel de gravedad, equiparable a las tragedias del Challenger o el Columbia. Isaacman ha sido implacable al señalar que la nave nunca debió transportar tripulación dados los fallos conocidos antes del despegue, lo que obliga a la agencia a regresar a los pilares fundamentales para minimizar riesgos innecesarios en futuras etapas. De hecho, el debate interno es tan intenso que algunos analistas advierten que, por la presión de vencer a China, Estados Unidos podría terminar arriesgando la vida de sus propios científicos en misiones apresuradas.

Mientras Washington simplifica sus planes para ganar agilidad, Pekín avanza con una precisión quirúrgica. El programa espacial chino mantiene su objetivo de plantar su bandera en la Luna antes de 2030, apoyado en el desarrollo de su nave Mengzhou, el aterrizador Lanyue y el potente cohete Long March-10. Ante este «adversario geopolítico creíble», la NASA ha decidido que la misión Artemis V se limite exclusivamente a la construcción de infraestructura lunar a finales de la presente década. Esta base logística es un peaje obligatorio para misiones más ambiciosas, especialmente ahora que las sondas de la agencia han detectado posibles signos de vida en Marte que exigen un futuro análisis sobre el terreno.

La hegemonía en el cosmos vuelve a ser una cuestión de supervivencia técnica y prestigio internacional. Con el hardware estadounidense bajo sospecha y los ingenieros chinos recortando distancias de forma alarmante, la NASA se lo juega todo a una sola carta: simplificar sus sistemas para no perder el tren de la historia. La Luna puede esperar unos años más, pero el liderazgo mundial de la mayor potencia del planeta se enfrenta a su hora más crítica.

Para ti
Queremos saber tu opinión. ¡Comenta!