Los superimanes tienen una misión clave: podrían ser los causantes de que tengamos energía de fusión nuclear
Un excepcional material permite abrir la puerta no solo a la ansiada energía ilimitada, sino a la transformación de sectores como el de los centros de datos, la aviación eléctrica y el transporte por levitación magnética
Tokamak Energy, la empresa británica destacada en la carrera por la fusión nuclear, ha conseguido algo que hace nada parecía ciencia ficción: recrear por primera vez los campos magnéticos de una futura planta comercial usando un conjunto completo de imanes superconductores. Ese sistema, que ha sido apodado como Demo4, no es una simple prueba, sino una nueva plataforma pensada para comprobar cómo se comporta la tecnología en las mismas condiciones que tendrá cuando sea el momento de producir energía limpia de manera estable.
El imán que puede cambiar la energía del siglo XXI
La clave del avance, según la información publicada en la página web de Tokamak Energy, está en los imanes superconductores de alta temperatura, un tipo de material capaz de transportar corrientes enormes sin calentarse. Sabemos que para generar energía de fusión es necesario confinar plasma, millones de grados más caliente que el interior del Sol, dentro de un reactor llamado tokamak. Y eso solo se consigue con campos magnéticos colosales.
En las últimas pruebas, el sistema Demo4 generó un campo magnético de 11,8 teslas y mantuvo sus imanes a unos –243 ºC. Además, el sistema soportó siete millones de amperio-vueltas, que es la forma de medir cuánta corriente total circula por su columna central. Para que te hagas una idea, esos materiales pueden mover unas doscientas veces más electricidad por cada centímetro que el cobre. Dicho de otra manera, los imanes superconductores pueden llevar una cantidad de corriente que un metal jamás podría manejar sin calentarse o romperse.
Y este no parece que sea solo un avance hacia la fusión nuclear, sino una demostración de que estos imanes pueden transformar sectores enteros. Hablamos de centros de datos que necesitan mover grandes corrientes de electricidad sin que haya apenas pérdidas, motores eléctricos de nueva generación para la aviación eléctrica o trenes de levitación magnética más eficientes.
El gran logro técnico está en una estructura con 16 bobinas, fabricadas con cintas superconductoras de REBCO. Este es un material que cuando se enfría mucho, permite que la electricidad pase sin resistencia. Además, es de gran relevancia que el sistema Demo4 haya probado todas las bobinas funcionando juntas y no por separado. Y esto es importante, porque en una planta real, cada cinta está rodeada por otras que generan campos magnéticos que se mezclan entre sí, cambiando la capacidad de cada una para llevar corriente.
Los investigadores de Tokamak Energy saben que cada avance aporta datos para crear los reactores del futuro. En este caso, son imanes más compactos, ligeros y baratos de refrigerar. Para un sector que lleva décadas buscando una tecnología fiable para sostener la fusión nuclear, el sistema Demo4 no es solo una prueba más, sino la demostración de que los imanes capaces de domar un Sol artificial están más cerca de convertirse realidad.