Por primera vez en la historia, la NASA tomará una muestra de un asteoride desde el espacio. Este ambicioso plan permitirá que una sonda de la NASA se apoye temporalmente sobre un asteroide extrayendo una muestra del mismo antes de coger impulso desde la superficie de este y volver a la Tierra con la muestra –tocando la superficie de un asteorid por primera vez en la historia de la NASA–.

No obstante, la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial —JAXA por sus siglas en inglés– también está llevando a cabo una misión similar desde 2014, ya habiéndose posado sobre la superficie de un asteroide y consiguiendo una muestra, esperando que esta sonda vuelva a la Tierra para finales de este mismo año 2020.

La sonda de la NASA OSIRIS-REx recogerá una muestra de un asteroide

Se trata, en concreto, de la sonda OSIRIS-REx, que se aproximará este mismo verano al asteroide Bennu para extraer una muestra. Este asteoride, que fue descubierto en 1999, y avistado por la sonda OSIRIS-REx, tiene unos 490 metros de diámetro y su acercamiento máximo al Sol está situado dentro de la órbita terrestre –no intercediendo con este puesto que se encuentra en otro plano orbital–, mientras que el más alejado llega casi a la órbita de Marte.

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El 14 de abril la sonda OSIRIS-REx se situará a tan solo 75 metros de Bennu, lo más cerca que ha estado jamás

A pesar de que el evento tendrá lugar en agosto, este martes 14 de abril la sonda de la NASA será situada lo más cerca que ha estado hasta ahora del asteoride, con intención de practicar para la fecha real. Este primer acercamiento será crucial, según la agencia estadounidense, de modo que tanto el equipo humano como la propia sonda puedan experimentar los primeros pasos del evento. Pero no será el único ensayo: otra aproximación se realizará también el 23 de junio, acercándose aún más esta vez, llegando a estar a solo 25 metros del asteroide Bennu.

La NASA tomará una muestra de un asteoride, por primera vez, y la traerá a la Tierra

Esta fase de aproximación se dividirá en tres fases: salida de órbita —la sonda actualmente está orbitando al asteroide a una distancia de un kilómetro de este, gracias a lo que la NASA ha podido realizar un detallado mapa del mismo, identificando cuál es la mejor zona para extraer la muestra–, maniobra del punto de control y maniobra del punto de partida hacia el punto de toma de contacto.

Gracias a este ensayo –que durará cuatro horas– se podrá comprobar que todos los sistema a bordo funcionan como se espera, comprobando además que el sistema de guía de seguimiento de características naturales de la sonda es capaz de actualizarla la posición y velocidad de la nave con respecto al asteroide mientras que desciende hacia su superficie, lo que es clave para la aproximación.

Representación artística de OSIRIS-REx
La sonda de la NASA está preprada para recoger hasta 2 kilogramos de muestras

Y esto es tan importante porque, a diferencia de la misión japonesa, OSIRIS-REx no aterrizará sobre el asteroide, sino que usará un brazo robótico para coger la muestra, lo que se conoce como Touch-And-Go –tocar e irse–. Cada uno de los intentos que la sonda realizará para recoger muestras –recogiendo un mínimo de 60 gramos y un máximo de 2 kilogramos– y se realizará hasta un máximo de tres intentos si las muestras recogidas no son lo suficientemente grandes.

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De acuerdo a la propia agencia, este ensayo tendrá lugar con el mínimo porcentaje de equipo humano necesario presente debido al coronavirus. Parte del equipo operará en remoto desde sus hogares, como se ha hecho debido a las medidas aplicadas por la agencia, y solo estará presente aquel que sea estrictamente necesario, manteniendo además las medidas de seguridad estipuladas.

Japón colaborará en la misión de la NASA, y viceversa

Como ya indicamos, Japón también está realizando una misión muy similar. De hecho, la misión de la Agencia Japonesa de Exploración Espacial comenzó antes. Debido a la similaritud entre las misiones, tanto la NASA como la JAXA han decidido colaborar juntas intercambiando software, datos, técnicas de análisis y, eventualmente, podría resultar un intercambio de muestras cuando hayan vuelto a la Tierra, lo que se producirá con dos años de diferencia entre misiones –mientras que la misión nipona se espera que tenga la muestra para este mismo año, la muestra de la NASA no llegaría a nuestro planeta hasta 2023–.

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