Ser astronauta es uno de esos sueños que hemos deseado en alguna ocasión los amantes del espacio. Si cumplirlo no es una opción, podríamos conformarnos con probarnos el traje espacial que ha desarrollado Space-X con un estilo futurista increíble.

La fiebre espacial se une a otros problemas que aparecen al abandonar la Tierra

En caso de que ni eso sea posible, siempre podemos pensar en los inconvenientes, como el olor que tiene el espacio y que solo ellos tienen que sufrir. No solo eso, también podemos recurrir a la fiebre espacial que padecen estos astronautas cuando pasan más de cierto tiempo fuera de la Tierra.

Esta fiebre espacial fue confirmada hace unos años, aunque no suele ser mencionada entre los efectos que conlleva viajar al espacio. Deterioro del cuerpo humano, pérdida de masa muscular o atrofia son algunos de esas consecuencias, a las que se ha unido también la curiosa fiebre espacial. Pero, ¿en qué consiste está enfermedad?

Una confirmación muy reciente

Las primeras informaciones sobre la fiebre espacial salieron a la luz en 2015, como podemos comprobar gracias al medio Emol. El aumento de la temperatura corporal que tenían los astronautas no era para nada casualidad, había una causa muy razonable detrás.

Había sido la Agencia Espacial Europea (ESA) la encargada de realizar una investigación para estudiar a qué se debía ese aumento de temperatura. La Estación Espacial fue el lugar donde se desarrolló ese estudio y 11 los astronautas que proporcionaron los datos necesarios.

Tal y como explicó El Universal en esa misma fecha, se creó un termómetro especial para poder tener constancia de la temperatura corporal de forma constante, a través del pecho y la frente. El análisis empezó tras tres meses en la Estación Internacional y terminó poco antes de que esos 11 visitantes la abandonasen.

Los astronautas sufren la "fiebre espacial" al abandonar la Tierra. Muy Interesante

Los resultados fueron muy claros: la temperatura corporal de los astronautas ascendía de media 1°C cuando habían pasado dos meses en el espacio. Además, la misma no descendía hasta que ellos aterrizaban en la Tierra. ¿Qué nombre recibió esta enfermedad? Lo has averiguado bien, "fiebre espacial".

Aunque para ti no parezca especialmente relevante este aumento, para la ESA lo es mucho, ya que supone que los astronautas necesitan un 20% más de energía para trabajar. ¿Adivinas en qué se traduce este dato? Correcto, necesitan también más alimentos, algo a tener muy en cuenta.

Hanns-Christian Gunga lo explica ahora

Es muy, muy probable que el nombre que aparece en el título no te suene absolutamente de nada. Hanns-Christian Gunga es un profesor de la Charité – Universitätsmedizin, una facultad de medicina de Berlín. Aunque no te suene su nombre, sí te sonará su invento, el termómetro especial creado para medir la temperatura de los astronautas.

Gunga es el experto que se encargó de crear ese termómetro utilizado por la Agencia Espacial Europea. Ahora, junto a sus compañeros, ha publicado un comunicado en EurekAlert! hablando sobre la fiebre espacial y sus características.

La temperatura corporal de los astronautas aumenta unos grados durante su estancia en el espacio. Adictamente

En esa nota, Gunga asegura que el estrés físico y mental que sufren los astronautas no es el único efecto de viajar por el espacio, y que ya hay que tener en cuenta el incremento de la temperatura corporal. Al igual que en el estudio anterior, los científicos de la Charité – Universitätsmedizin Berlin han hallado ese aumento de 1°C sobre una temperatura media de 37°C.

Pero eso no es lo más preocupante, ya que la temperatura corporal llegaba a superar los 40°C cuando los astronautas comenzaban a realizar ejercicio. Tras trabajar codo a codo con la ESA, los responsables del estudio confirmaron que este aumento aparecía tras dos meses y medio en el espacio. El líder del análisis, Gunga, ha explicado a qué se debe:

En condiciones de ingravidez, nuestros cuerpos encuentran extremadamente difícil eliminar el exceso de calor. La transferencia de calor entre el cuerpo y su entorno se vuelve significativamente más desafiante en estas condiciones.

En el espacio, el sudor desaparece de forma mucho más lenta que en la Tierra, por lo que los astronautas sufren ese calor superior. Toda esta información de reciente descubrimiento ayudará a tener más en cuenta la salud y el bienestar de los astronautas, para los que estaba planeado más ejercicio físico para mantener la forma.

Aparte de replantear todo lo que estaba planificado para el futuro, Gunga cree que los resultados también nos llevan a un replanteamiento general sobre la temperatura corporal humana: "Nuestros resultados también plantean preguntas sobre la evolución de nuestra temperatura corporal central óptima: cómo se ha adaptado y cómo continuará adaptándose a los cambios climáticos en la Tierra". Todo un hallazgo con potencial, vaya.