Rayos de alta intensidad, no susurros: un estudio sugiere que los extraterrestres podrían enviar señales fuertes
La detectabilidad depende menos de la potencia total y más de la dirección
¿Estamos solos en el universo? Con casi toda seguridad, no. Otra cosa es que nuestros vecinos espaciales sean como los han representado las películas de Hollywood: altos, lánguidos, de piel verde y grandes ojos negros. Al momento de escribir estas líneas, no hay confirmación científica definitiva de vida fuera de la Tierra, pero hay indicios bastante prometedores.
El hallazgo más relevante es el del exoplaneta K2-18 b, a 120 años luz, donde el telescopio James Webb detectó moléculas (sulfuro de dimetilo) que en la Tierra solo producen seres vivos. Concretamente, por vida microbiana, como algas marinas. El sulfuro de dimetilo es un líquido incoloro, inflamable y de olor desagradable, producido naturalmente por el fitoplancton en los océanos y al cocinar ciertas verduras.
Desde la Tierra recibimos constantemente una cantidad incalculable de señales de radio provenientes tanto de fuentes naturales del espacio profundo como de fuentes artificiales. Muchas proceden de emisoras de radio, radares y satélites creados por el ser humano, mientras que otras tantas vienen de fuentes naturales cósmicas como púlsares, magnetares y agujeros negros, que emiten ráfagas rápidas desde galaxias lejanas. Un nuevo estudio sugiere que las civilizaciones avanzadas que quisieran contactar con nosotros utilizarían señales fuertes.
Una civilización tecnológica con un propósito comunicativo hará todo lo posible por conseguirlo
Benjamin Zuckerman, autor del estudio y astrofísico de la Universidad de California en Los Ángeles, declaró: "Nuestra principal premisa es que una civilización tecnológica con un propósito comunicativo hará todo lo posible, desde el punto de vista tecnológico, por establecer comunicación con otras inteligencias tecnológicas extraterrestres (ITE)". Por esto, los expertos sugieren que el «silencio» significaría que no hay civilizaciones cercanas que podrían estar enviando señales detectables.
La lógica tradicional detrás de SETI se basa en una limitación simple: la comunicación interestelar es difícil. Si una civilización tiene un poder limitado, la estrategia más eficiente es transmitir en todas direcciones. Sin embargo, esto provoca que cualquier señal sea extremadamente débil cuando llega a otra estrella. Por eso, las búsquedas de SETI se han centrado en bandas de frecuencia muy estrechas.
"Los programas de búsqueda por radio han empleado anchos de banda (BW) muy estrechos (de pocos Hz), porque, si un objetivo extraterrestre tiene una cantidad determinada (limitada) de potencia para transmitir, la forma de maximizar la relación señal-ruido en la antena receptora es utilizar anchos de banda de transmisión y recepción muy estrechos", señaló Zuckerman.
La dificultad reside en que los científicos no saben a qué frecuencia escuchar, por lo que incluso décadas de trabajo solo han cubierto una pequeña fracción de las posibilidades. El estudio cuestiona esta suposición, ya que sugiere que los extraterrestres capaces de desarrollar tecnología interestelar no necesariamente optarían por la ineficiencia.
La detectabilidad depende menos de la potencia total y más de la dirección. La potencia no es un factor limitante. Incluso un sistema que consuma alrededor de 60 megavatios podría generar una señal que, si se apunta correctamente a la Tierra, destacaría notablemente por encima del ruido cósmico de fondo. “El factor más incierto en nuestra comunicación con una civilización extraterrestre cercana no será la falta de energía, sino la longitud de onda de la transmisión; esta puede ser radio, infrarroja u óptica”, dijo Zuckerman.