Es difícil encontrar en la historia de nuestra especie una relación de simbiosis tan íntima y súbita como la que hemos sufrido esta última década con la tecnología. Sí, la rueda, la destilación del petróleo, la penicilina o la máquina de vapor cambiaron significativamente el devenir de nuestra civilización, pero no lograron que la inmensa mayoría de nosotros adoptasen algo con tanta facilidad.

Es un hecho: pasas varias semanas al año mirando tu móvil y por más que algunas voces tan autorizadas como los creadores de Facebook o Google levanten la voz, el uso excesivo del móvil es tal que nuestro cuerpo está cambiando ante esta exposición.

Y es que la tecnología nos altera por dentro y por fuera. No solo hemos cambiado nuestra forma de relacionarnos, patrones de sueño, concentración… sino también nuestros ojos y nuestra espalda.

El Dr. Brian Wallace, experto quiropráctico, ha sido el primero en alertar de este trastorno, denominado por el "tech neck" o cuello tecnológico en castellano. Vamos, que nos está saliendo chepa o joroba en el nexo de unión entre el cuello y la espalda.

Hasta ahora solo sucedía a algunas personas que duplicaban su edad, pero ya es frecuente entre millennials.

Como explica el Dr. Wallace a Daily Mail:

Cada vez lo vemos más en niños más y mesa jóvenes porque cada vez tienen teléfonos antes. De hecho es uno de los trastornos más frecuentes que vemos los quiroprácticos.

Un hábito doloroso y peligroso

Este doloroso trastorno es cada vez más común entre personas jóvenes que pasan horas y horas inclinados mirando su móvil. Como consecuencia, el cuello pierde su curva natural, inclinándose hacia delante. Si estás leyendo este artículo en tu móvil ahora mismo, comprueba si lo estás haciendo con la cabeza hacia delante, como si fueras una tortuga.

A medida que la postura de las personas empeora con este hábito, los músculos de la parte superior de la espalda se estiran y el cuello se desplaza hacia adelante, redistribuyendo el peso de la cabeza, haciendo que pese 4,5 kilogramos menos de lo que debería, según el New York Post.

Como consecuencia se genera un problema estructural de espalda que puede llegar a afectar a la respiración en casos extremos. ¿Y qué pasa si no respiras bien? Según Wallace, aumenta los niveles de ansiedad y les hace susceptible de sufrir otras enfermedades como el asma.

La gente con problemas de espalda termina evitando las actividades que les resultan dolorosas en la medida de lo posible, como puede ser doblarse, retorcerse o levantar peso. No es casual: las complejas conexiones nerviosas provocan que ciertos músculos duelan al producir algunos movimientos.

¿Te sientes identificado con esta imagen? Colegio Erasto

El Dr. Christian Kang, otro quiropráctico, alerta no solo sobre los efectos, sino también sobre lo común de este trastorno:

Ahora los jóvenes de 20 años tienen una columna vertebral con una salud propia de alguien de 30 o 40 años, es una epidemia.

Pero lo peor de todo es que este sector de la población lo niega porque simplemente les parece increíble que su amado móvil les cause tantos males. Es fundamental conocer cuáles son tus malos hábitos para poder cambiarnos y a menudo muchas de esas personas tienen dolor pero no saben cuál es su origen.

Si a este nefasto hábito le añadimos que cada vez somos más sedentarios, tenemos la receta para el desastre. Sin ejercicio regular y repitiendo la postura del móvil, los músculos de nuestra espalda pueden empezar a deteriorarse y las fibras musculares, ligamentos y tendones pueden acortarse. ¿Cómo lo notas? Porque estás más rígido.

Así que ya sabes, si aprecias la elegante postura de tu espalda, suelta el móvil, estira un poco y comienza a hacer esos más de 10.000 pasos que necesitas cada día.