Se llamaba Óscar y fue uno de los gatos más famosos de la historia: sobrevivió a tres naufragios en la Segunda Guerra Mundial
Si los gatos tienen siete vidas, Óscar gastó tres de ellas durante la década de 1940
En la actualidad, las redes sociales están plagadas de gatos famosos, ya sea por su aspecto, por su comportamiento o por ser viralizados hasta la extenuación por sus dueños. Sin embargo, en el siglo pasado había que ser realmente excepcional para pasar a la historia. Ya te hemos hablado del gato Chester y cómo consiguió aparecer como autor de un artículo científico y ahora le toca el turno a Óscar, aunque no sea el nombre con el que será recordado.
La extraordinaria historia de Sam el Insumergible
El 27 de mayo de 1941, el acorazado alemán Bismark, con 2.200 hombres a bordo, se hundió contando únicamente con 116 supervivientes. Bueno, 116 supervivientes y un gato llamado Óscar, al que también puedes nombrar como Oskar si te apetece utilizar su nombre alemán. El felino fue encontrado en un tablero flotando en el mar y acabó siendo rescatado por el destructor británico HMS Cossack. Pero aquí no acaba su historia.

Imagen de archivo del acorazado Bismark
Oskar pasó a ser llamado Sam, pero no pudo disfrutar demasiado tiempo de la compañía de las personas embarcadas en aquel destructor, ya que fue atacado el 24 de octubre de 1941 y acabó hundiéndose dos días después. Un torpedo U-563 fue el punto final del HMS Cossack, que se perdió en aguas de Gibraltar. Se perdieron 159 vidas en aquella ocasión, pero no la de Sam, que pudo ser llevado a la orilla de la costa gibraltareña.
Ya desde aquel momento, el gato fue apodado como Sam el Insumergible y volvió a un tercer destino, en esta ocasión al portaaviones HMS Ark Royal, que, casualidades de la vida, había sido partícipe del hundimiento del acorazado alemán Bismark. Pero, como ya imaginarás, aquel no era el año de Sam, o quizás sí, dado que el portaaviones fue atacado por un submarino, como venganza por el hundimiento del Bismark.
En aquella ocasión, únicamente hubo un muerto y no fue Sam, que fue hallado en una tabla en el mar. La historia cuenta que el gato pasó a vivir en las oficinas del gobernador de Gibraltar y después en casa de un marinero de Belfast, donde murió en 1955. Sin embargo, muchos ponen en duda el relato del afortunado gato, dado que existen un par de retratos del mismo, donde se muestran dos gatos completamente diferentes. En realidad, esta es la leyenda de un gato con mucha suerte y de una contienda histórica donde este tipo de anécdotas aligeran el peso de la violencia.