Tiene más de 6.000 años y acaba de ser encontrada: este túnel medieval ha entusiasmado a los arqueólogos

El hallazgo fortuito de un estrecho pasadizo subterráneo medieval en Alemania, oculto bajo un futuro parque eólico, reabre el enigma sobre la función de estas claustrofóbicas estructuras que podrían haber servido como escondite

Tiene más de 6.000 años y acaba de ser encontrada: este túnel medieval ha entusiasmado a los arqueólogos
Imágenes captadas del túnel encontrado en Alemania
Publicado en Ciencia

Recorrer las entrañas de la tierra no es una actividad apta para cualquiera, especialmente cuando los espacios se reducen hasta límites inverosímiles que desafían la calma. En Alemania, el imparable avance de las energías renovables ha terminado desenterrando un angosto pasadizo medieval que cuestiona nuestra comprensión actual sobre la arquitectura subterránea y sus verdaderos usos en aquella época oscura y fascinante.

En concreto, estas estructuras reciben el nombre técnico de "erdstall" y constituyen un auténtico desafío físico y mental para todo aquel que pretenda explorarlas hoy en día. Sus dimensiones resultan asfixiantes, con una altura que apenas roza el metro y una anchura que oscila entre los 50 y 70 centímetros, obligando a los exploradores a avanzar prácticamente a gatas durante todo el trayecto.

Los secretos ocultos en la galería

Por su parte, el hallazgo ha tenido lugar en las inmediaciones de la localidad de Reinstedt durante el desarrollo de unas obras de infraestructura civil. Los operarios, que trabajaban en la instalación de un moderno parque eólico, toparon con este vestigio en un terreno que ya poseía un conocido valor arqueológico, evidenciando cómo el afán de progreso a veces choca de frente con los vestigios del ayer. Estas sorpresas del subsuelo recuerdan a otros enigmas recientes, como el misterio del gran muro romano que defendió el norte y que desconciertan a los historiadores sobre la estatura real de sus propietarios.

Asimismo, los análisis preliminares han situado la construcción de esta galería en una horquilla temporal muy concreta que abarca desde el siglo X al XIII. La complejidad del trazado incluye tramos conocidos en alemán como "Schlupf", unos estrechamientos extremos que añaden un componente casi penitente al recorrido, obligando a quien se aventura a reptar con suma dificultad.

De igual modo, la inspección detallada del interior ha revelado elementos sorprendentes entre la tierra compactada del suelo de la excavación. Tal y como relata en una nota de prensa al hacerse eco de la noticia, los arqueólogos han recuperado una antigua herradura de hierro y diversos restos óseos, destacando sobre el resto el esqueleto completo de un zorro. La preservación de restos animales es clave para la ciencia, un campo que llega a extremos fascinantes como el de una especie extinta de hace 9.000 años que se ha conservado tan bien que se plantea su posible resurrección.

No obstante, lo que verdaderamente ha desconcertado al equipo de investigación es el estado en el que se encontró el acceso original al túnel. La entrada no colapsó por el mero deterioro natural del paso de los siglos, sino que fue tapada deliberadamente con piedras apiladas, lo que indica que alguien quiso clausurar el lugar a conciencia antes de marcharse.

Finalmente, es relevante destacar que este descubrimiento no representa un caso aislado en la geografía del viejo continente, pues existen miles de ejemplos similares. Aunque se barajan múltiples teorías sobre su uso, desde refugios contra el pillaje hasta espacios de culto místico, su función original continúa siendo un misterio para la ciencia.

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