Un superordenador resuelve el gran misterio de los delfines: así alcanzan velocidades extremas bajo el agua

Científicos japoneses han descifrado el enigma de la propulsión marina gracias a simulaciones de alta resolución. El aleteo de estos mamíferos genera una estructura jerárquica de anillos de vórtice que empujan el agua hacia atrás

Un superordenador resuelve el gran misterio de los delfines: así alcanzan velocidades extremas bajo el agua
Publicado en Ciencia

La agilidad de los delfines bajo el agua ha desconcertado a los biólogos marinos durante décadas. Hasta la fecha, aislar los mecanismos exactos de este impulso en un entorno de laboratorio resultaba prácticamente imposible debido a la naturaleza caótica del agua en movimiento. Estos mamíferos resuelven un complejo problema de dinámica de fluidos con una eficiencia que la ingeniería humana apenas comienza a comprender.

Para sortear este obstáculo técnico, un equipo de investigadores de la Universidad de Osaka recurrió a la supercomputación. En lugar de depender de la observación tradicional en tanques de agua, los científicos utilizaron simulaciones numéricas directas para analizar al milímetro las turbulencias generadas por la cola del animal. De este modo, el marco computacional funcionó como un auténtico microscopio de fluidos, lo que permitió rastrear la transferencia de energía a través de múltiples regímenes de natación.

El estudio, publicado en la revista científica Physical Review Fluids y del que se hace eco el portal especializado Interesting Engineering, revela que la clave del impulso reside en una estructura jerárquica de corrientes giratorias. Cuando el delfín mueve su aleta hacia abajo, no se limita a agitar el agua de forma desordenada, sino que el movimiento muscular crea enormes anillos de vórtice a gran escala que empujan el líquido hacia atrás con una enorme potencia.

El poder oculto de las corrientes giratorias

Esta acción física genera un chorro inverso que proporciona la mayor parte del empuje hacia adelante del mamífero marino. Yutaro Motoori, autor principal de la investigación, explicó que el objetivo del equipo pasaba por descomponer el flujo turbulento para identificar qué componentes dominaban realmente el movimiento. Las simulaciones demostraron de forma concluyente que el tamaño de estas estructuras acuáticas resulta determinante para alcanzar altas velocidades, lo que descarta teorías previas sobre la fricción.

La cascada de energía y el futuro naval

A medida que los grandes anillos se alejan de la cola, el agua experimenta un fenómeno conocido como cascada de energía. En este punto, las grandes corrientes se rompen en multitud de remolinos más pequeños que llenan la estela trasera del delfín. Sin embargo, el análisis confirmó que estos diminutos torbellinos apenas contribuyen a la propulsión. Susumu Goto, autor sénior del estudio, subrayó que las estructuras de mayor tamaño asumen casi toda la responsabilidad del avance.

Este hallazgo biomecánico trasciende la mera curiosidad zoológica. Al distinguir el empuje útil del simple ruido turbulento, los ingenieros disponen ahora de un modelo físico claro para diseñar vehículos submarinos autónomos. Replicar esta estrategia natural permitirá desarrollar sistemas que ofrezcan una fuerza de empuje muy superior por cada unidad de energía consumida. Con ello, la industria naval podrá fabricar una nueva generación de robots marinos mucho más rápidos y eficientes para la exploración oceánica.

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