Australia rompe el monopolio de Estados Unidos y dispara con éxito sus primeros misiles de fabricación propia
El Ejército australiano marca un hito en la industria armamentística al probar sus primeros cohetes guiados de precisión producidos localmente en la base de Woomera. La maniobra consolida la independencia militar del país oceánico
El Gobierno australiano completó con éxito el primer lanzamiento de prueba de sus misiles GMLRS de fabricación nacional. La operación militar se llevó a cabo el pasado 9 de abril en el polígono de tiro de Woomera, en el estado de Australia Meridional. Hasta la fecha, las Fuerzas Armadas dependían enteramente de las importaciones para mantener su capacidad disuasoria.
Los proyectiles guiados de precisión fueron disparados desde un sistema de artillería de alta movilidad M142 HIMARS, una plataforma adquirida bajo el programa de fuegos de largo alcance del Ejército. Este hito operativo demuestra la capacidad técnica de la industria militar australiana para producir armamento avanzado de forma soberana.
Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, esta maniobra convierte a Australia en el único país del mundo que fabrica estos misiles fuera de Estados Unidos. La producción de este lote inaugural se desarrolló íntegramente en las nuevas instalaciones de Port Wakefield, un complejo industrial que el Departamento de Defensa logró activar en apenas siete meses.
Una inversión millonaria para el futuro militar
El Ejecutivo liderado por Anthony Albanese inyectó 320 millones de dólares para integrar a los proveedores locales en la cadena de suministro de estos sistemas de artillería. El ministro de Industria de Defensa, Pat Conroy, defendió que la fabricación propia resulta fundamental para garantizar la seguridad nacional y abre la puerta a futuras exportaciones.
Los misiles superficie-superficie probados en el desierto están diseñados para abatir objetivos con precisión milimétrica a distancias que superan el alcance de la artillería tradicional. Este ensayo balístico representa el tercer ejercicio con fuego real desde que los sistemas HIMARS llegaron al país oceánico. El éxito de esta prueba balística sienta las bases operativas para la futura fabricación local de armamento complejo. Los planes del Ministerio de Defensa contemplan utilizar esta misma infraestructura para ensamblar misiles de ataque de precisión y tecnología hipersónica a finales de esta década.