La policía australiana moderniza su servicio de vigilancia con sus nuevos drones para respuesta rápida
La policía australiana implementa drones autónomos para combatir la ola de criminalidad en zonas rurales. Los dispositivos, operados de forma remota desde seiscientos kilómetros
La seguridad en la denominada España vaciada y en los entornos rurales más aislados del planeta encara una transformación tecnológica sin precedentes. Mientras en nuestro país arrecia el debate sobre cómo reforzar la vigilancia en municipios donde los cuarteles de la Guardia Civil se ven mermados por la dispersión geográfica, un programa pionero en Australia, denominado PolAir-rural, marca el camino a seguir. Esta iniciativa utiliza drones operados de forma 100% remota para combatir el crimen y gestionar emergencias en zonas donde la respuesta aérea convencional tardaría horas en personarse.
Este despliegue se centra en la localidad de Moree, un punto crítico situado a 600 kilómetros de Sídney que sufre elevadas tasas de robos. El sistema, según recogen informes técnicos de Interesting Engineering, emplea drones DJI Matrice 4-TD que despegan desde unidades de acoplamiento instaladas en el techo de la comisaría local. Lo verdaderamente revolucionario es que el despliegue, la operación y la recarga son totalmente automatizados. El piloto no se encuentra a pie de pista, sino en un centro de control en Bankstown, a cientos de kilómetros, marcando un hito en la aviación remota sin personal presente en el lugar de despegue.
Vigilancia policial más eficaz para proteger los cielos
La efectividad del dispositivo ya ha sido contrastada en intervenciones de alto riesgo. Tal y como detalla la información de CarScoops, el uso de estos drones ha permitido la recuperación de vehículos sustraídos —incluyendo un todoterreno hallado cerca de un río y dos coches robados en la vivienda de una pareja de ancianos— y ha facilitado la captura de sospechosos evitando persecuciones a alta velocidad. Además de la vertiente criminal, el dispositivo integra sensores térmicos de última generación para la detección temprana de incendios forestales, un problema de seguridad nacional que España comparte con el país australiano.
A3 flight controller, Lightbridge 2 transmission & much more with the #DJI Matrice 600: https://t.co/mG5ebAC4m1 pic.twitter.com/LsE2t57vXJ
— DJI (@DJIGlobal) May 13, 2016
Aunque los registros oficiales apuntan a una consolidación del programa para enero de 2026, el impacto operativo ya es una realidad que permite a las patrullas en tierra recibir vídeo en alta resolución en tiempo real. Esta "comisaría automatizada" en el aire abre un escenario estratégico para la gestión de la seguridad en territorios extensos y despoblados, donde la presencia física permanente es inasumible.
El éxito de estos drones autónomos en Moree demuestra que la distancia ya no es un obstáculo insalvable para la protección ciudadana. La implementación de esta tecnología en las áreas rurales españolas no solo optimizaría los recursos de las fuerzas de seguridad, sino que garantizaría que el código postal de un ciudadano no determine su nivel de protección. El futuro de la vigilancia en el campo ya no depende de la cercanía del cuartel, sino de la omnipresencia de la tecnología aérea.