Australia se fija en Ucrania y compra drones marítimos capaces de realizar ataques letales

Una empresa neozelandesa y otra australiana se han unido para desarrollar y vender un dron de superficie autónomo que puede navegar durante seis meses seguidos y recorrer 11.000 kilómetros

Australia se fija en Ucrania y compra drones marítimos capaces de realizar ataques letales
El dron marítimo Lightfish (pez ligero) en una prueba en un puerto australiano
Publicado en Defensa

Los drones o UAV (por sus siglas en inglés) cada vez avanzan más en sus capacidades y no solo en el aire, también en tierra y en alta mar. Estos vehículos no tripulados y autónomos han conseguido cambiar el paradigma de la guerra tridimensional para convertirse en una pieza importante de todo el entramado militar de las potencias del planeta. Así pues, el resto de países está copiando esta tendencia. Entre los ejemplos se encuentra Australia, la cual está copiando a Ucrania y sus empresas ya diseñan embarcaciones de superficie autónomas (ASV).

Como decíamos antes los drones no solo son aéreos, ya que tierra y mar cada vez adquieren mayor importancia. Lo más trascendental de estas herramientas es que son capaces de causar muchos daños a un coste inferior a los medios tradicionales. También pueden reemplazar a los soldados humanos para ejecutar misiones peligrosas y así evitar bajas innecesarias. En resumen, son un apoyo que cada vez es más vital para el desarrollo de operaciones y acciones militares.

Australia y Nueva Zelanda tienen un dron marítimo que puede navegar 11.000 kilómetros

En este contexto, la empresa australiana Elysium EPL y la neozelandesa Seasats se han unido para vender sus embarcaciones de superficie autónomas a los gobiernos de Australia y Nueva Zelanda. Una unión tecnológica y comercial que busca tentar a las fuerzas armadas de estos dos países a que adquieran sus productos, los cuales, y según hemos visto en los medios oficiales de ambas empresas, son bastante interesante. En definitiva, el acuerdo realizado entre ambas partes se basa en la robótica, la inteligencia artificial y la tecnología submarina en un área prioritaria que Estados Unidos, Reino Unido y Australia desean desarrollar. El acuerdo firmado entre ambas empresas permite a la neozelandesa Seasats introducirse en el sector de la defensa y la vigilancia marítima de Australia.

Yendo al trabajo que se está realizando recientemente, Elysium ayudó a obtener la aprobación regulatoria para el ASV "Lightfish" de Seasats por parte de la Autoridad Australiana de Seguridad Marítima, lo que significa que estas embarcaciones robóticas pueden operar legalmente en aguas australianas para realizar pruebas y sus misiones correspondientes. Para ello, Elysium no solo actúa como distribuidor; sino que ya ha adaptado la tecnología a la normativa local para que no haya problemas con las autoridades.

El Lightfish es el dron de reconocimiento de larga autonomía de Seasats, capaz de navegar durante meses sin tripulación. Puede navegar a una velocidad de crucero de 2 nudos y alcanzar hasta 4,5 nudos cuando se requiere mayor velocidad. Puede permanecer en el mar durante aproximadamente seis meses seguidos y tiene un alcance de 6.000 millas náuticas (11.112 kilómetros). Actualmente, el dron se utiliza para la vigilancia de fronteras, controles ambientales, vigilancia portuaria y seguridad de infraestructuras marítimas. Pero ello no quiere decir que no pueda utilizarse para ataques o acciones ofensivas.

El Lightfish también se beneficia de una arquitectura modular, lo que significa que los clientes pueden conectar diferentes sensores o software según sea necesario. Este dron puede actuar eficazmente como una "torre de vigilancia" oceánica totalmente autónoma y permanente. De acuerdo con la información que hemos leído en la web oficial: “Lightfish es el producto estrella de Seasats. Su alta resistencia, construcción modular y portabilidad se combinan con una interfaz de usuario intuitiva y una fácil integración de cargas útiles para crear un paquete excepcionalmente potente”. Por tanto se espera que sus capacidades ayuden de forma efectiva a la vigilancia de las aguas australianas. Estaremos atentos a ver cómo evoluciona este dispositivo.

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