China crea un "portaaviones terrestre" capaz de recargar drones militares en pleno vuelo con microondas

Pekín logra un hito en la tecnología militar tras probar con éxito un sistema inalámbrico de microondas que permite abastecer de energía a aeronaves no tripuladas sin tocar tierra. Este avance transforma vehículos convencionales

China crea un "portaaviones terrestre" capaz de recargar drones militares en pleno vuelo con microondas
Publicado en Defensa

La carrera armamentística suma un nuevo capítulo en los laboratorios de tecnología militar. Un equipo de investigadores chinos ha logrado recargar un dron en pleno vuelo mediante microondas, una maniobra que elimina por completo la necesidad de regresar a la base para el reabastecimiento de energía. Este avance redefine la logística de los enjambres no tripulados y plantea un desafío directo para las potencias occidentales.

La innovación convierte a los vehículos terrestres convencionales en auténticos centros de suministro móviles. El sistema permite mantener las aeronaves operativas durante horas sin tocar tierra, una capacidad que altera la planificación de misiones de vigilancia continua y ataques selectivos. A ello se suma que la dependencia de las baterías pesadas, el gran punto débil de la aviación militar, empieza a quedar atrás.

La verdadera complejidad del ensayo militar radica en la movilidad de los elementos involucrados. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, tanto el emisor terrestre como el vehículo aéreo se encontraban en movimiento durante la prueba, lo que demuestra la viabilidad de esta tecnología en escenarios de combate dinámicos. El éxito de esta maniobra supone un salto cualitativo respecto a las demostraciones estáticas anteriores.

El concepto de "portaaviones terrestre"

Los analistas de defensa ya bautizan esta ventaja táctica como el nacimiento del 'portaaviones terrestre'. Un vehículo blindado equipado con el emisor de microondas actúa simultáneamente como plataforma de lanzamiento y suministro eléctrico continuo, emulando el papel de los buques en alta mar. Durante las pruebas, el dron de ala fija logró volar durante más de tres horas a unos 15 metros de altura, recibiendo energía ininterrumpida desde un camión en marcha.

La investigación proviene de la Universidad de Xidian, una institución con profundos vínculos con el sector de defensa asiático. El director del proyecto, Song Liwei, explicó las dificultades técnicas de la operación. El equipo tuvo que sincronizar el rayo de microondas con la aeronave usando rastreo por satélite en tiempo real, ajustando constantemente la dirección del haz para no perder la conexión energética bajo ninguna circunstancia.

Ventajas frente al láser estadounidense

Estados Unidos compite por dominar la transmisión de energía inalámbrica a través de sus propias agencias, si bien sus esfuerzos se centran en la tecnología láser. El enfoque de Pekín ofrece beneficios tácticos muy distintos en el terreno militar. La transmisión por microondas resulta inmune a inclemencias del tiempo como la niebla o el polvo, mientras que los sistemas norteamericanos sufren una degradación severa bajo estas condiciones atmosféricas.

Los láseres emiten una firma infrarroja detectable que puede revelar la posición exacta del aparato a las fuerzas enemigas, un riesgo inasumible en misiones furtivas. Por el contrario, el modelo asiático presenta una escalabilidad táctica muy superior para las operaciones masivas. El sistema de microondas permite alimentar múltiples drones de forma simultánea, lo que crea una red de suministro resistente para operar enjambres en entornos altamente disputados.

Este salto tecnológico libera un peso crucial en el diseño estructural de las aeronaves. Al reducir drásticamente el tamaño y la capacidad de las baterías a bordo, los ingenieros pueden equipar los drones con armamento más pesado y sensores adicionales. Con ello, el Ejército chino maximiza su letalidad y su capacidad de recopilación de inteligencia sin sacrificar su autonomía de vuelo en pleno frente de batalla.

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