China podría impulsar su próximo portaaviones con energía nuclear y el motivo es un fallo en otro navío
El flamante portaviones chino Fujian, un gigante tecnológico con graves fallos de diseño, es en realidad un costoso banco de pruebas para su futuro sucesor de propulsión nuclear, que ya está en construcción y superará a EE. UU
China ha puesto en el agua un gigante con los pies de barro, pero lo ha hecho a sabiendas. El Fujian, su tercer portaaviones y el mayor buque de guerra de propulsión convencional jamás construido, no es la joya de la corona que aparenta ser. Con sus 80.000 toneladas de desplazamiento, su verdadero papel es el de un gigantesco y carísimo banco de pruebas: una lección de ingeniería naval diseñada para identificar y pulir todos los errores antes de dar el salto definitivo a la tecnología nuclear. Este enfoque de aprendizaje progresivo es una pieza clave en la estrategia con la que China aspira a convertirse en la mayor potencia militar del planeta, superando cada obstáculo tecnológico paso a paso.
De hecho, la raíz de sus limitaciones se encuentra en su corazón energético. La elección de una propulsión de tipo convencional ha condicionado toda la arquitectura del navío. Para alojar los sistemas de escape, los ingenieros se vieron forzados a colocar la superestructura, la llamada «isla», en una posición demasiado centrada, sacrificando un espacio vital en la cubierta de vuelo y creando cuellos de botella para el movimiento de las aeronaves.
El Tipo 004: la respuesta a las carencias del Fujian
En la práctica, estos problemas de diseño se traducen en una merma considerable de su capacidad de combate. El conflicto logístico entre las modernas catapultas electromagnéticas, la zona de aterrizaje y uno de los ascensores principales impide que el Fujian pueda realizar despegues y apontajes de forma simultánea, una maniobra estándar en sus homólogos norteamericanos.
Esta deficiencia, tal y como han publicado en The War Zone, reduce drásticamente su ritmo de combate, estimándose que su capacidad para generar salidas aéreas apenas llega al 60 % de la de un portaaviones estadounidense de la clase Nimitz. Esta brecha de rendimiento es aún más significativa si se considera que, en paralelo, la Armada de Estados Unidos se refuerza constantemente con nuevas unidades para mantener su ventaja.
Shown in the first image is the Type 004 nuclear carrier under construction, which reveals part of its aircraft hangar. The outer sidewall of this hangar seems to be flaring outward, which is similar to the Type 003 Fujian's hangar design in the second image.
— Eurasia Naval Insight (@EurasiaNaval) January 15, 2026
The first is a… pic.twitter.com/K5JxQrpZPO
Por todo ello, Pekín no parece dispuesto a tropezar dos veces con la misma piedra. La construcción del que será su cuarto portaaviones, bautizado provisionalmente como Tipo 004, ya está en marcha. Este nuevo coloso sí que supondrá un salto a la propulsión nuclear, una decisión que no solo le otorgará un alcance prácticamente ilimitado, sino que también permitirá un diseño de cubierta mucho más limpio y eficiente, libre de las ataduras que hoy lastran al Fujian. Este esfuerzo en el ámbito naval es solo una faceta de la modernización de sus fuerzas armadas, que también avanzan en otros campos punteros como demuestra el desarrollo de su potente arma láser de última generación.
Asimismo, las dimensiones que se barajan para este futuro buque son abrumadoras. Las estimaciones apuntan a un desplazamiento que podría moverse en una horquilla de entre 110.000 y 120.000 toneladas, cifras que lo situarían a la vanguardia de la ingeniería naval mundial. De confirmarse, el nuevo navío insignia chino podría llegar incluso a superar a la clase Gerald R. Ford de Estados Unidos, materializando así la ambición de Pekín de rivalizar, sin complejos, con la hegemonía estadounidense en todos los océanos del planeta.