China tiene un plan de guerra contra Estados Unidos y su marina: va a fabricar en masa misiles de este tipo

El nuevo misil chino YJ-18C pone en jaque la logística de la Marina de Donald Trump con una estrategia de saturación económica diseñada para colapsar los suministros estadounidenses mediante ataques masivos y forzar una retirada

China tiene un plan de guerra contra Estados Unidos y su marina: va a fabricar en masa misiles de este tipo
Camiones militares del ejército chino transportando misiles YJ-18C
Publicado en Defensa

Pekín ha decidido mover ficha de forma definitiva en el tablero del Pacífico con una estrategia que deja de lado la pirotecnia tecnológica para centrarse en la eficacia numérica. El Ejército Popular de Liberación chino ha puesto sus ojos en el YJ-18C, un misil de crucero diseñado para golpear con precisión el talón de Aquiles de la Marina estadounidense. Se trata de un cambio de paradigma que busca colapsar las defensas del adversario mediante la fuerza bruta de la cantidad.

Asimismo, este proyectil destaca por ser un modelo subsónico de largo alcance que resulta extremadamente difícil de detectar para los radares convencionales. Su baja firma le permite aproximarse a los objetivos con una discreción letal, pero su verdadera amenaza reside en el bajo coste de producción. Gracias a este factor, el gigante asiático puede permitirse una fabricación masiva de estos proyectiles que pondría en jaque cualquier sistema defensivo por sofisticado que parezca.

El fin de la hegemonía tecnológica en el mar

Por otro lado, según recogen las investigaciones de South China Morning Post, la maniobra china se basa en el lanzamiento de salvas masivas capaces de saturar por completo las capacidades de respuesta enemigas. No estamos ante un duelo de precisión quirúrgica, sino ante una marea de proyectiles que busca desbordar la tecnología punta occidental a través del puro volumen. Es, en esencia, una táctica de desgaste que prioriza la masa frente a la sofisticación individual del armamento.

Además, los objetivos prioritarios en los planes de Pekín han experimentado un vuelco absoluto en los últimos meses. El punto de mira ya no se centra exclusivamente en los grandes portaaviones, sino en el corazón logístico que mantiene operativa a la flota del presidente Donald Trump. Los barcos de transporte de combustible y las embarcaciones de municiones son ahora las piezas clave que deben batirse para forzar una retirada inevitable de las aguas en disputa.

De igual modo, la versatilidad del YJ-18C amplía enormemente el abanico de amenazas a las que se enfrenta la flota norteamericana. Estos misiles pueden ser disparados desde buques secundarios, baterías de costa e incluso barcos civiles debidamente camuflados para el combate. Esta capacidad de ocultación convierte a cualquier navío mercante en un peligro potencial para la Armada, complicando de forma extraordinaria las tareas de vigilancia y protección en mar abierto.

En definitiva, este movimiento supone un giro radical en la mentalidad militar de una China que parece haber redescubierto el valor de la guerra de desgaste. El objetivo final es interrumpir el flujo vital de recursos para que el coste de permanecer en la región sea sencillamente inasumible. Ante esta lluvia de acero, la estrategia naval en el Pacífico se enfrenta a un desafío de resistencia pura que no entiende de presupuestos millonarios.

Para ti
Queremos saber tu opinión. ¡Comenta!