China ultima un misil furtivo indetectable para amenazar a los portaaviones de Estados Unidos en el Pacífico
Pekín avanza en el desarrollo de un proyectil diseñado a medida para las bodegas internas de sus cazas de quinta generación J-20 y J-35. Este nuevo avance armamentístico busca burlar las defensas antiaéreas occidentales
El gigante asiático ha acelerado su carrera armamentística en el Pacífico con el desarrollo de un nuevo misil de crucero furtivo. Unas recientes filtraciones técnicas en la red social Weibo han dejado al descubierto los planos de este proyectil, diseñado con un propósito táctico muy específico. El objetivo principal de Pekín es equipar a sus cazas de quinta generación sin comprometer su invisibilidad ante los radares enemigos.
La clave de este nuevo sistema de ataque radica en sus dimensiones ultracompactas. Los ingenieros militares han limitado la longitud del misil a menos de cuatro metros y su diámetro a un máximo de 0,85 metros. Estas medidas exactas responden a la necesidad de encajar el arma dentro de las bodegas internas de los aviones J-20 y J-35. De este modo, las aeronaves mantienen intacta su firma de baja detectabilidad durante las patrullas de combate al evitar los pilones externos.
Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, la capacidad de carga permite que cada caza J-20 transporte dos de estos misiles simultáneamente. Esta configuración táctica otorga a la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación una herramienta letal para proyectar su poderío naval. El sistema está claramente enfocado en neutralizar los grupos de ataque de los portaaviones estadounidenses que operan habitualmente en el Pacífico Occidental.
Prioridad a la invisibilidad frente a la velocidad
El diseño aerodinámico del proyectil revela una estrategia militar que prefiere la supervivencia del arma antes que la rapidez del impacto. El misil alcanza una velocidad de crucero subsónica de Mach 0,71, con picos máximos de Mach 0,75. Volar a esta velocidad reducida minimiza drásticamente la fricción y la huella térmica que podría delatar su posición ante los sistemas de defensa antiaérea occidentales.
Para maximizar esta invisibilidad, el fuselaje incorpora soluciones tecnológicas de última generación. La estructura cuenta con una tobera de escape dentada en la parte trasera, una característica heredada directamente de los aviones furtivos para dispersar las ondas de radar. A ello se suma un diseño que incluye una configuración de cola en V, destinada a proporcionar control de vuelo y ocultar físicamente el escape del motor.
Aislamiento térmico y alcance estratégico
El control de la temperatura resulta vital para evitar que el misil sea interceptado antes de alcanzar su objetivo. Los documentos técnicos filtrados muestran que el proyectil utiliza un sistema de refrigeración activa y aislamiento de lana de roca en el propulsor. Esta combinación suprime de forma drástica la firma infrarroja del arma durante toda su trayectoria de vuelo.
El radio de acción de este nuevo desarrollo militar cambia las reglas del juego en la región del Indo-Pacífico. El proyectil posee un alcance operativo de 1.330 kilómetros, una distancia que permite a los pilotos chinos lanzar sus ataques desde zonas seguras. Así, las aeronaves pueden disparar la munición sin necesidad de adentrarse en el espacio aéreo fuertemente defendido por las fuerzas navales de Washington.