EE UU impulsa el acorazado clase Trump: un coloso naval de 17.000 millones con capacidad nuclear
El Pentágono acelera la construcción del buque de guerra más ambicioso de su historia reciente. Bautizado como clase Trump, este gigantesco acorazado revolucionará el combate naval con armamento hipersónico y capacidad nuclear
El Departamento de Defensa estadounidense ha puesto en marcha el diseño del acorazado clase Trump, un buque que redefinirá el poder naval norteamericano en las próximas décadas. El proyecto, denominado técnicamente BBG(X), dotará a la flota de una capacidad de fuego ofensivo sin precedentes. Así, la plataforma combinará armamento convencional de largo alcance con misiles hipersónicos y arsenal nuclear.
La cúpula militar exige un diseño completamente cerrado y definitivo antes de iniciar los trabajos en los astilleros. Los altos mandos pretenden evitar los errores cometidos con la fragata clase Constellation el año pasado, cuyo fracaso operativo y financiero supuso un revés que Washington no está dispuesto a repetir con su nuevo buque insignia.
Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, la Armada prevé encargar la primera unidad en el año fiscal 2028. El coste estimado de este navío inaugural, que recibirá el nombre de USS Defiant, asciende a 17.000 millones de dólares. A ello se suma una inversión proyectada de 43.500 millones durante el próximo lustro, un presupuesto que supera con creces el coste de los actuales portaaviones.
Un gigante con potencia hipersónica
Las dimensiones del futuro acorazado triplicarán el peso de los destructores más modernos de la clase Arleigh Burke. Con un desplazamiento aproximado de 35.000 toneladas, el navío medirá hasta 268 metros de eslora y 35 de manga. Sus potentes motores le permitirán alcanzar velocidades superiores a los 30 nudos en mar abierto.
El arsenal a bordo incluirá sistemas de lanzamiento vertical de gran capacidad para disparar misiles de última generación. La estrategia naval pasa por convertir este buque en una plataforma de mando avanzado, capaz de ejecutar ataques a larga distancia y ofrecer una disuasión creíble frente a amenazas internacionales en las zonas más inestables del planeta.
Negociaciones y relevos en el Pentágono
El Gobierno estadounidense ya negocia con dos grandes contratistas navales para materializar la construcción. El exsecretario de la Armada, John Phelan, confirmó recientemente que el presupuesto inicial podría ajustarse conforme se definan los detalles técnicos y se apliquen economías de escala en las siguientes unidades de la serie.
El desarrollo del programa coincide con una reestructuración en la cúpula de Defensa. El Pentágono anunció la salida inmediata de Phelan sin aportar motivos oficiales, cediendo el testigo al subsecretario Hung Cao. Pese a este movimiento, el jefe de Operaciones Navales, el almirante Daryl Caudle, mantiene firme el rumbo del proyecto y defiende que el acorazado aportará una flexibilidad táctica indispensable para garantizar la supremacía de la flota.