El bombardero más peligroso de China será todavía más letal: le han añadido un par de ojos nuevos
China refuerza su bombardero naval H-6J con una notable mejora en sus capacidades de detección, convirtiéndolo en una herramienta de disuasión aún más potente contra cualquier flota que opere en los mares de Asia
La estrategia de China para dominar los mares del Pacífico descansa en buena medida sobre su capacidad para neutralizar flotas enemigas a gran distancia. Para esta tarea, la aviación del Ejército Popular de Liberación cuenta con el bombardero H-6J, una plataforma cuyo principal cometido es el ataque naval gracias a su formidable arsenal antibuque. El pilar de este arsenal son los misiles de crucero supersónicos YJ-12, proyectiles con un alcance de 400 kilómetros diseñados para dejar fuera de combate a los más modernos buques de guerra. Este desarrollo se enmarca en una creciente carrera armamentística, donde Estados Unidos también ha convertido bombas de bajo coste en superarmas para hundir buques enemigos.
De hecho, la potencia de un misil de largo alcance depende por completo de la capacidad del avión para encontrar su objetivo. Conscientes de ello, los ingenieros chinos han dotado al H-6J de una mejora clave: dos nuevas cápsulas externas de reconocimiento. Este equipamiento permite a la aeronave detectar y fijar blancos navales mucho más allá del horizonte que cubre su propio radar, lo que le otorga una considerable ventaja táctica al poder operar de forma más discreta y desde una posición mucho más segura.
La segunda vida de un bombardero de la Guerra Fría
En este sentido, las nuevas cápsulas actúan como los ojos que guían el largo brazo ejecutor de los misiles. La perfecta coordinación entre la identificación de un adversario a cientos de kilómetros y el lanzamiento de los YJ-12 multiplica la letalidad de la aeronave, un punto clave que destacan desde el medio South China Morning Post. Se cierra así el círculo que garantiza la eficacia del binomio entre el sensor y el arma, convirtiendo al H-6J en una amenaza mucho más seria en el teatro de operaciones del Pacífico. Su objetivo prioritario son las plataformas navales más avanzadas, como el nuevo destructor que la Armada de Estados Unidos ha incorporado recientemente a su flota.
🇨🇳 Images of PLA Air Force (PLAAF) H-6K, H-6J, and H-6N bombers participating in rehearsals for the forthcoming 3 September military parade in Beijing suggest that these bombers will be loaded with long-range KD-20 land-attack cruise missiles or fairly short-range YJ-83K… pic.twitter.com/KBi9Xv3UF3
— Shahryar Pasandideh (@shahpas) August 21, 2025
Asimismo, esta modernización se suma a otras mejoras que ya convertían al H-6J en un salto cualitativo frente a sus predecesores. En comparación con la variante H-6G, el nuevo bombardero presume del doble de capacidad de armamento y de un radio de combate ampliado en un 50 %, hasta alcanzar los 3.500 kilómetros. Dispone además de ocho puntos de anclaje para armas, dos más que el modelo H-6K, lo que le confiere una flexibilidad notable para adaptar su carga a las necesidades de cada misión. Esta capacidad de proyección de fuerza complementa otras tácticas de control marítimo, como la intención de China de desplegar minas navales en áreas estratégicas para disuadir a flotas adversarias.
Por otro lado, sorprende que esta avanzada plataforma sea en realidad un diseño con décadas de historia, ya que desciende directamente del antiguo bombardero soviético Túpolev Tu-16. El Ministerio de Defensa de China confirmó su entrada en servicio oficial en 2020, y desde entonces se ha consolidado como una pieza fundamental en su estrategia naval. Los analistas, además, barajan la posibilidad de que las nuevas cápsulas incorporen en el futuro capacidades de guerra electrónica, lo que ampliaría aún más la polivalencia de este veterano bombardero.