El Eurofighter Typhoon ahora tiene otra misión: sus piezas ahora servirán para crear nuevos drones

La firma británica Uplift360 ha cerrado una ronda de inversión de 8,8 millones de dólares para escalar su pionera tecnología de regeneración de materiales compuestos. El proyecto, apoyado por la OTAN, permite recuperar componentes

El Eurofighter Typhoon ahora tiene otra misión: sus piezas ahora servirán para crear nuevos drones
Eurofighter Typhoon en pleno vuelo en unos ejercicios aéreos (Wikimedia Commons)
Publicado en Defensa

Lo que hasta ayer era residuo militar de difícil gestión, hoy se perfila como un activo estratégico para la defensa europea. Uplift360, la compañía con base operativa en Bristol y Luxemburgo, ha logrado convencer a los inversores de que es posible dar una segunda vida —sin pérdida de calidad— a los materiales de aeronaves como el Eurofighter Typhoon.

Para materializar esta visión, la empresa ha cerrado una ronda de financiación semilla de 8,8 millones de dólares (7,4 millones de euros). La operación no es una inyección de capital cualquiera: cuenta con el respaldo explícito del Fondo de Innovación de la OTAN (NIF), una señal clara de que la regeneración de materiales se ha convertido en una prioridad de seguridad nacional. Junto a la Alianza, han participado firmas como Extantia, Promus Ventures y Fund F.

Renacimiento operativo: del Eurofighter al dron de combate

El talón de Aquiles del reciclaje tradicional de compuestos es la degradación: triturar o quemar debilita las fibras, haciéndolas inútiles para usos críticos. Uplift360 ha sorteado este obstáculo con su tecnología propietaria ChemR. A diferencia de los métodos agresivos, este proceso utiliza disolventes químicos a bajas temperaturas para separar y recuperar la fibra de carbono y los laminados de aramida, devolviéndolos a su estado virgen.

Según explica Sam Staincliffe, CEO de la compañía, esta innovación rompe la dicotomía de "quemar o enterrar", transformando la basura tecnológica en una fuente de suministro predecible. En un tablero geopolítico donde el acceso a materias primas es cada vez más complejo, esta tecnología ofrece soberanía industrial a las naciones aliadas, reduciendo la dependencia de cadenas de suministro externas altamente tensionadas.

La tecnología ya ha abandonado el laboratorio para probarse en el campo de batalla industrial. Las alianzas actuales demuestran la versatilidad del sistema: * Junto a Babcock, están recuperando materiales del fuselaje de cazas Eurofighter. * En colaboración con Leonardo, han logrado un hito de economía circular: transformar palas de rotor de helicópteros desechadas en brazos estructurales para nuevos prototipos de drones. * Con Rolls-Royce, exploran aplicaciones para la próxima generación de manufactura aeroespacial.

El capital levantado financiará la construcción de la primera línea de producción a escala piloto en el Reino Unido. Para Sander Verbrugge, socio del Fondo de Innovación de la OTAN, la apuesta es clara: no se trata solo de sostenibilidad, sino de "importancia estratégica". La capacidad de regenerar estos materiales avanzados blinda el futuro tecnológico de la Defensa y abre puertas inmensas en sectores civiles como la eólica o la automoción de alto rendimiento.

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