El fin del estruendo supersónico: la ciencia resuelve el misterio del ruido de los cazas tras 70 años

Un equipo de investigadores logra descifrar la física oculta tras el ensordecedor ruido de los motores a reacción, un enigma que ha desconcertado a la ingeniería aeroespacial durante siete décadas

El fin del estruendo supersónico: la ciencia resuelve el misterio del ruido de los cazas tras 70 años
Avión supersónico de la NASA
Publicado en Defensa

Durante más de setenta años, la industria aeronáutica ha chocado contra un muro invisible. El rugido extremo de los motores a reacción ha limitado históricamente los vuelos supersónicos sobre zonas pobladas y ha supuesto un riesgo constante para la salud de las tripulaciones de tierra. Ahora, un grupo de expertos ha dado un paso definitivo para mitigar este estruendo desde su raíz.

Investigadores del FAMU-FSU College of Engineering, en colaboración con el Florida Center for Advanced Aero-Propulsion, han logrado aislar el bucle de retroalimentación acústica que genera estos niveles de ruido extremos. El estudio, publicado en la revista Journal of Fluid Mechanics, detalla cómo los chorros de aire supersónico colisionan con el suelo o las infraestructuras cercanas. Con ello, se crea un ciclo de resonancia que amplifica el sonido hasta alcanzar umbrales críticos para el ser humano.

Para desentrañar la física de este fenómeno, los ingenieros llevaron un motor a reacción hasta la velocidad de Mach 1.5, lo que equivale a una vez y media la velocidad del sonido. Al ajustar la presión de la tobera y la distancia respecto a la superficie terrestre, el equipo logró simular las condiciones reales de despegue de las aeronaves militares modernas, según detalla el portal especializado Interesting Engineering en su análisis del proyecto.

La tecnología para visualizar el sonido

El éxito de este experimento radica en la capacidad técnica para observar lo que hasta la fecha permanecía oculto. Los científicos utilizaron cámaras de altísima velocidad combinadas con una técnica de visualización óptica denominada imagen schlieren. Este método avanzado permitió a los expertos observar en tiempo real las alteraciones del flujo de aire y el nacimiento de las ondas sonoras, mientras una red de micrófonos ultrasensibles registraba cada variación acústica en la pista de pruebas.

Los datos obtenidos revelaron que, cuando el motor alcanza su máximo nivel de ruido, el flujo de aire y las ondas sonoras siguen un ritmo constante propio de un ciclo resonante. Al sincronizar las imágenes capturadas con este patrón, los investigadores pudieron medir la velocidad exacta a la que se mueven las grandes perturbaciones de aire. Así, comprobaron cómo las ondas sonoras viajan de vuelta hacia la tobera del motor y alimentan de forma continua el bucle de ruido.

El secreto del tono y el volumen en la aviación militar

El descubrimiento más revelador del estudio diferencia de forma categórica los factores que componen el ruido de los reactores. Los ingenieros determinaron que las ondas estacionarias acústicas son las responsables directas de fijar el tono, es decir, la frecuencia específica que percibe el cerebro humano. Por el contrario, el tamaño y la velocidad de las perturbaciones del aire son los elementos que dictan la intensidad bruta del estruendo.

Esta distinción cambia por completo las reglas de la ingeniería aeroespacial del futuro. Dado que la velocidad de la perturbación apenas influye en el tono, los diseñadores solo necesitan analizar las ondas estacionarias para predecir el comportamiento acústico de un nuevo prototipo antes de su fabricación.

El avance resulta vital para el desarrollo de los cazas de despegue corto y aterrizaje vertical, como es el caso del conocido F-35B Lightning II. Estas aeronaves ofrecen ventajas tácticas innegables al prescindir de pistas tradicionales, pero generan columnas de escape que superan habitualmente los 140 decibelios de potencia al chocar contra las superficies. Una exposición prolongada a estos niveles provoca daños auditivos irreversibles en el personal de mantenimiento e incluso lesiones en los órganos internos debido a la presión acústica extrema.

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