El Pentágono adjudica 190 millones para lanzar 20 cohetes a velocidad hipersónica
El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha cerrado un acuerdo con una empresa aeroespacial californiana para ejecutar dos decenas de vuelos de prueba a velocidades extremas con el objetivo de blindar su supremacía tecnológica
La carrera armamentística global atraviesa una fase crítica donde la rapidez de despliegue resulta determinante para la seguridad nacional. En este contexto, el Departamento de Defensa de Estados Unidos firmó un acuerdo de 190 millones de dólares con la firma aeroespacial Rocket Lab. El objetivo de Washington pasa por llevar a cabo una ambiciosa campaña de ensayos balísticos para consolidar su dominio en el sector de las armas hipersónicas.
La compañía californiana desplegará su vehículo de lanzamiento suborbital HASTE para cumplir con este encargo estratégico. Este cohete modificado permite a los ingenieros militares evaluar componentes en condiciones extremas de vuelo real. Los vehículos que viajan a cinco veces la velocidad del sonido presentan enormes desafíos técnicos, especialmente en cuanto a la fricción térmica y la maniobrabilidad.
La urgencia del Pentágono por modernizar su arsenal responde a la creciente presión internacional y a los rápidos avances de potencias competidoras. Según detalla la publicación especializada Interesting Engineering, estos sistemas resultan extremadamente difíciles de interceptar con las defensas tradicionales. De ahí que las potencias mundiales se vean obligadas a perfeccionar sus diseños a un ritmo vertiginoso.
Un escudo a velocidad extrema
El programa militar se enmarca dentro de la iniciativa MACH-TB 2.0, gestionada por el Centro de Gestión de Recursos de Prueba y la Marina estadounidense. El contrato estipula la ejecución de 20 misiones durante los próximos cuatro años. A este respecto, el primer despegue está programado para los próximos meses, lo que evidencia la necesidad imperiosa de obtener datos de vuelo a muy corto plazo.
Hasta la fecha, el desarrollo de armamento de nueva generación tropezaba con métodos de ensayo burocráticos y excesivamente costosos. Sin embargo, la externalización de estos lanzamientos a un proveedor comercial permite al ejército estadounidense establecer una cadena de pruebas de alta frecuencia. Esta estrategia reduce drásticamente los tiempos de investigación y facilita la entrega rápida de nuevas capacidades operativas.
Fiabilidad al servicio militar
Rocket Lab asume el papel de socio principal en la puesta en órbita de estas cargas experimentales, mientras que la empresa Kratos lidera la coordinación del proyecto. El historial de la compañía aeroespacial resultó decisivo para asegurar el contrato. De hecho, la firma mantiene una tasa de éxito total en sus lanzamientos HASTE desde que arrancaron las operaciones de este programa en 2023.
El uso de cohetes comerciales adaptados para fines militares marca un punto de inflexión en la estrategia de defensa estadounidense. Las autoridades militares buscan esquivar los inmensos riesgos financieros que supone desarrollar plataformas propias desde cero. Con la adquisición de esta veintena de vuelos, Washington garantiza un acceso constante al espacio suborbital para probar sus futuros escudos térmicos bajo el máximo rigor científico.