Estados Unidos despliega su arsenal definitivo: la Armada comprará 4.500 misiles hipersónicos de bajo coste para dominar el mar

El Pentágono prepara una expansión sin precedentes de su capacidad de ataque rápido con la adquisición masiva de armamento de última generación para sus cazas embarcados. El programa militar estadounidense busca inundar el arsenal

Estados Unidos despliega su arsenal definitivo: la Armada comprará 4.500 misiles hipersónicos de bajo coste para dominar el mar
Misiles hipersónicos siendo disparados desde lanzadores fijos
Publicado en Defensa

La carrera armamentística global entra en una nueva fase de vértigo. La Marina de los Estados Unidos ha pisado el acelerador para modernizar su capacidad de ataque con una estrategia basada en el volumen y la rentabilidad. Los últimos documentos presupuestarios del Pentágono desvelan un plan maestro para adquirir unos 4.500 misiles hipersónicos lanzados desde el aire durante los próximos cinco años.

Esta maniobra táctica busca armar a los cazas desplegados en sus portaaviones y fortalecer la capacidad de respuesta rápida ante amenazas marítimas emergentes. Lejos de apostar únicamente por unas pocas armas de altísimo coste, los mandos militares estadounidenses quieren garantizar una escala masiva de fuego que abrume cualquier sistema defensivo rival en el campo de batalla.

La revolución del bajo coste

El proyecto se enmarca dentro del programa Efector de Capacidad Asequible Multimisión (MACE), una iniciativa que refleja el cambio de paradigma en el Departamento de Defensa. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, la Armada espera que este modelo se convierta en su arma hipersónica más extendida. La entrada en servicio de las primeras unidades podría producirse tan pronto como en el año 2027, fecha en la que se alcanzaría la capacidad operativa inicial.

Los registros financieros muestran que la Armada ha asignado 1.600 millones de dólares para comprar 4.157 misiles entre los años fiscales 2028 y 2031. Previamente, se contempla la adquisición de un lote inicial de 353 proyectiles en 2027 por un importe de 156 millones de dólares, una partida que aún requiere la luz verde definitiva del Congreso. Esta inyección de capital demuestra la prioridad absoluta que Washington otorga a la renovación de su arsenal ofensivo.

El candidato favorito para armar a los cazas

El aspecto más llamativo de esta adquisición masiva es el precio unitario. Los documentos oficiales sitúan el coste medio por misil en unos 384.000 dólares, una cifra excepcionalmente baja para la categoría de armamento hipersónico. Este abaratamiento permite una escalada de compras muy agresiva tras el lote inicial. Las previsiones de la Armada apuntan a 691 misiles en 2028, seguidos de 976 en 2029. Las proyecciones continúan al alza hasta alcanzar los 1.115 proyectiles en 2030 y 1.375 en 2031, aunque estos últimos volúmenes definitivos todavía deben ser ratificados por las autoridades competentes.

Aunque el Pentágono mantiene cierto hermetismo sobre los contratistas exactos en sus informes públicos, el sector industrial señala al misil Blackbeard de la compañía Castelion como el ganador virtual de este proceso competitivo. La selección se ha gestionado a través del programa de Investigación de Innovación para Pequeñas Empresas. Este proyectil balístico compacto ha sido diseñado específicamente para lanzarse desde el aire, priorizando el volumen de producción y la asequibilidad frente a diseños más complejos y costosos.

La velocidad del ciclo de adquisición resulta inusual para los rígidos estándares militares. La Marina lanzó su primera solicitud de información hace apenas dos años y ya se encuentra a las puertas de la producción a gran escala. Esta urgencia administrativa evidencia la necesidad imperiosa de contrarrestar el rearme naval de potencias rivales y asegurar la supremacía estadounidense en los océanos durante las próximas décadas.

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