La Marina de Estados Unidos revoluciona su arsenal con misiles hipersónicos de bajo coste para toda la flota
El Pentágono impulsa el programa FLASH para integrar armamento de velocidad extrema en los sistemas de lanzamiento estándar de sus buques y submarinos. La iniciativa descarta el uso de materiales exóticos
El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha dado un giro estratégico en su carrera armamentística. Frente a las amenazas globales emergentes, la Marina estadounidense busca dejar atrás los costosos desarrollos experimentales para centrarse en la viabilidad operativa. El objetivo del Pentágono es contundente: desplegar misiles hipersónicos de planeo en la inmensa mayoría de sus buques y submarinos actuales, sin necesidad de someterlos a complejas remodelaciones en los astilleros.
Para lograr este salto en su poder de fuego, la Oficina de Investigación Naval ha lanzado oficialmente el programa FLASH. Esta iniciativa pretende desarrollar un arma de ataque de alcance táctico que sea completamente compatible con el Sistema de Lanzamiento Vertical Mk 41, el estándar utilizado por decenas de destructores de la clase Arleigh Burke. Asimismo, el diseño deberá encajar a la perfección en el Módulo de Carga Útil Virginia que equipan los submarinos de ataque nuclear.
Hasta la fecha, la capacidad hipersónica naval de Washington se limitaba casi en exclusiva al programa Conventional Prompt Strike. Este gigantesco misil requiere tubos de lanzamiento especializados que solo están disponibles en tres destructores de la clase Zumwalt. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, el nuevo enfoque busca escalar masivamente la producción y acelerar los tiempos de despliegue, lo que permitirá que cualquier navío convencional pueda ejecutar ataques a velocidades superiores a Mach 5.
El fin de la dependencia de materiales exóticos
La clave técnica para el éxito de este nuevo armamento radica en la simplificación industrial. Los ingenieros militares están priorizando componentes con un alto nivel de madurez tecnológica, evitando así diseñar soluciones desde cero. El programa exige el uso de sistemas de protección térmica ya probados y equipos de vuelo certificados en misiones anteriores, a lo que se suman arquitecturas de mando y control plenamente establecidas.
El abaratamiento radical de los costes se conseguirá mediante el uso de aerodinámica avanzada y técnicas de control de vuelo innovadoras. Esta ingeniería permite reducir drásticamente la dependencia de materiales raros o excesivamente caros, un cuello de botella habitual en la industria aeroespacial. Al utilizar aleaciones más accesibles, la Marina podrá fabricar estas armas en masa y a un coste significativamente menor, garantizando un arsenal abundante para afrontar posibles conflictos a gran escala.
Calendario de despliegue acelerado
El Pentágono ha pisado el acelerador a fondo para materializar este proyecto táctico. La solicitud formal exige a la industria de defensa que presente sus propuestas técnicas antes del 17 de agosto de 2026. Las empresas competirán en cuatro áreas críticas, que abarcan desde los sistemas de navegación hasta la verificación de diseños a escala.
Si los plazos se cumplen según lo previsto, el Gobierno estadounidense adjudicará los contratos definitivos el próximo 29 de enero de 2027. A partir de ese momento, arrancará la fase de fabricación y las pruebas de vuelo de los prototipos. Esta estrategia de desarrollo rápido garantiza una modernización letal de toda la flota naval, multiplicando la capacidad de disuasión de Washington sin invertir en la construcción de nuevos barcos.