Estados Unidos usó un arma secreta para vencer a los guardias que protegían a Nicolás Maduro
Un arma sónica, sangrados inexplicables y soldados paralizados. La operación de Estados Unidos para capturar a Maduro en Venezuela se ve envuelta en el misterio ante unas acusaciones sin pruebas
La exitosa operación de las fuerzas especiales estadounidenses para capturar a Nicolás Maduro en Venezuela ha quedado envuelta en un halo de misterio. No por la misión en sí, sino por el inquietante relato que circula por internet sobre el supuesto uso de un arma sónica secreta. La denuncia se basa en un vídeo de origen anónimo en el que un presunto guardia venezolano asegura haber sufrido sangrados, una desorientación extrema y parálisis durante el asalto.
De hecho, lo que podría haber sido un simple rumor de la red ha escalado hasta las más altas esferas de Washington. La historia cobró una nueva dimensión cuando la propia Secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, difundió esta versión a través de sus redes sociales, otorgando una notable visibilidad a una acusación que, por el momento, carece de cualquier prueba independiente.
Entre el mito y las explicaciones más probables
Frente a este eco mediático, la postura del Pentágono ha sido la de un silencio sepulcral. Los responsables del Departamento de Defensa se han negado a comentar cualquier detalle relacionado con el operativo, lo que ha contribuido a alimentar toda clase de conjeturas sobre los métodos empleados en la captura del líder venezolano. Esta política de secretismo no es un hecho aislado, pues se sabe que la Armada de Estados Unidos también guarda con celo el estado operativo de muchas de sus naves.
🚨This account from a Venezuelan security guard loyal to Nicolás Maduro is absolutely chilling—and it explains a lot about why the tone across Latin America suddenly changed.
— Mike Netter (@nettermike) January 10, 2026
Security Guard: On the day of the operation, we didn't hear anything coming. We were on guard, but… pic.twitter.com/392mQuakYV
Sin embargo, los sistemas no letales documentados en el arsenal de Estados Unidos no se corresponden con los síntomas descritos por el militar. El Pentágono dispone de tecnologías como el Sistema de Negación Activa (ADS), que provoca una sensación de quemazón en la piel para forzar la retirada, o los dispositivos acústicos LRAD, que emiten sonidos a un volumen insoportable para dispersar multitudes, según informa, entre otros, el medio Forbes. Ninguno de ellos causa los efectos relatados.
En este sentido, los expertos apuntan a explicaciones mucho más convencionales y probables. La sobrepresión generada por el uso de explosivos en un espacio cerrado, el efecto de las granadas aturdidoras o incluso el estrés agudo de una situación de combate de alta intensidad podrían haber provocado en el guardia los síntomas que describe en el vídeo.
Se tiene constancia, además, de un antiguo proyecto experimental llamado EPIC que buscaba alterar el equilibrio a distancia, pero no hay pruebas de que llegara a ser operativo. Mientras proyectos como EPIC quedan en el anecdotario, la carrera por las armas del futuro continúa, con debates actuales sobre si los soldados robot humanoides podrían causar asesinatos indiscriminados en un campo de batalla.
Por otro lado, tampoco se puede descartar la posibilidad de que todo forme parte de una deliberada campaña de desinformación orquestada para desacreditar la operación militar estadounidense. A fin de cuentas, y a pesar del revuelo político generado, la realidad es que no existe ninguna evidencia sólida que respalde la historia. Por ahora, el relato del «arma sónica» venezolana permanece en el terreno de la pura especulación.