Estas son las armas que Estados Unidos e Israel están usando contra Irán
Teherán prepara una ofensiva total mediante misiles hipersónicos y enjambres de drones diseñados para colapsar las defensas de Israel y Estados Unidos. El uso de ciudades subterráneas y tácticas de saturación aérea
El pulso militar en Oriente Próximo ha alcanzado una dimensión crítica. La consolidación de la arquitectura de ataque multicapa de Irán ya no representa únicamente un desafío para sus vecinos regionales, sino que proyecta una sombra de inestabilidad sobre todo el arco del Mediterráneo oriental. Con un arsenal capaz de alcanzar los 2.000 kilómetros, Teherán ha perfeccionado una estrategia de desgaste diseñada para saturar cualquier escudo defensivo, poniendo en jaque la seguridad internacional en una zona de vital interés estratégico y económico para España.
Esta doctrina de combate se apoya en lo que informes técnicos de Interesting Engineering describen como un sistema de ataque por capas. La táctica consiste en lanzar oleadas coordinadas de drones Shahed con el objetivo de confundir y abrir brechas en sistemas de defensa de punto como el Patriot, el Iron Dome o el Arrow. Este despliegue masivo facilita la penetración posterior de misiles balísticos de alta precisión, operados desde las denominadas "ciudades de misiles", una red de túneles subterráneos diseñados para resistir bombardeos pesados y garantizar la capacidad de respuesta desde las profundidades. La amenaza se intensifica al observar cómo aliados estratégicos perfeccionan esta tecnología; de hecho, Rusia acaba de mejorar estos drones kamikazes para que ahora puedan cazar objetivos en movimiento, aumentando su letalidad.
Estados Unidos e Israel están llevando a cabo un ataque amplio a la infraestructura de Irán
La potencia de fuego de este engranaje cuenta con activos letales como el misil Khorramshahr. Según los datos analizados, este vector transporta ojivas de 1.500 kilos, un tonelaje suficiente para golpear infraestructuras críticas y bases estratégicas en todo el Golfo Pérsico. A esto se suma la tecnología de vanguardia de la serie Fattah, proyectiles hipersónicos capaces de alcanzar velocidades de hasta Mach 15, reduciendo a la mínima expresión el tiempo de reacción de cualquier mando militar.
Tal y como subraya la citada fuente técnica, estos proyectiles utilizan vehículos de reentrada maniobrables (MaRVs) para alterar su trayectoria en la fase final del vuelo. Esta capacidad convierte a los misiles iraníes en objetivos prácticamente imposibles de interceptar para la tecnología actual. La tensión ya se traduce en incidentes tangibles, como el reciente siniestro de un caza estadounidense F-15E en Kuwait, enmarcado en un contexto de máxima hostilidad regional y presión sobre las fuerzas aliadas. Para restablecer la superioridad aérea tras incidentes de este tipo, este avión de combate vuelve a ser el terror del cielo tras haber conseguido nuevos misiles de mayor alcance y precisión.
Como contramedida, Estados Unidos ha acelerado el despliegue del Misil de Ataque de Precisión (PrSM) y ha recurrido al uso de drones suicidas de bajo coste, inspirados en el propio diseño iraní, para intentar contrarrestar una estrategia que busca elevar al máximo el coste operativo de las potencias occidentales.
La evolución del arsenal hacia misiles de crucero de baja altitud, como el Paveh o el Hoveyzeh, confirma que la región se enfrenta a una campaña de desgaste de largo recorrido. Estos dispositivos esquivan los radares siguiendo el relieve del terreno, lo que complica extraordinariamente su detección temprana y redefine los parámetros de la guerra asimétrica moderna. Ante la dificultad de rastrear estos vectores de baja cota, el Ejército del Aire en España aumenta sus capacidades de radar para asegurar que ningún objeto pase desapercibido.
El riesgo de una escalada incontrolada mantiene en vilo a las cancillerías europeas y al Estado Mayor de la Defensa en Madrid. La capacidad de Teherán para proyectar fuerza mediante tecnología de saturación y maniobrabilidad no solo altera el tablero de Oriente Próximo, sino que desafía directamente el sistema de seguridad en las puertas de Europa. El Mediterráneo se enfrenta hoy a una sofisticación bélica sin precedentes que obliga a replantear, con urgencia, la eficacia de los actuales escudos continentales.