Este dron estadounidense ha conseguido un hito: la guerra podría cambiar gracias a él

Un dron de combate autónomo, actuando por sí solo, ha logrado interceptar y "derribar" a un caza pilotado por un humano durante un ejercicio en Estados Unidos, un hito en la aviación militar que

Este dron estadounidense ha conseguido un hito: la guerra podría cambiar gracias a él
Dron del ejército estadounidense MQ-20 Avenger en pleno vuelo en una imagen conceptual (USAF)
Publicado en Defensa

El paradigma de la guerra aérea ha cambiado para siempre. La idea de que un piloto humano vuele acompañado de compañeros de ala robóticos ha dejado de ser una fantasía de la ciencia ficción para materializarse en una estrategia tangible del Pentágono. El objetivo es claro: garantizar la superioridad en los cielos del futuro, donde los cazas de última generación no combatirán en solitario, sino liderando escuadrones de drones dotados de inteligencia artificial capaces de pensar y actuar por su cuenta. Este avance forma parte de una iniciativa más amplia donde ya se ha demostrado la capacidad de un piloto para volar su caza y controlar drones de combate simultáneamente, sentando un precedente clave para el futuro.

De hecho, esta nueva era del combate aéreo ya tiene su prueba de concepto, un hito en la aviación militar que se alcanzó el pasado 18 de enero en Estados Unidos. Durante un ejercicio de alta exigencia, un dron de combate MQ-20 Avenger demostró que una máquina puede no solo igualar, sino ejecutar con precisión letal, las complejas tareas que hasta ahora estaban reservadas en exclusiva al criterio de un ser humano en la cabina de un avión.

La inteligencia artificial que piensa como un piloto

Asimismo, la proeza consistió en una interceptación y un «derribo» simulado de una aeronave tripulada que actuaba como agresor. Lo realmente notable es que todo el proceso se llevó a cabo sin ningún tipo de intervención humana. La máquina demostró una capacidad para tomar decisiones tácticas, según informa el medio General Atomics, que va mucho más allá del simple pilotaje automático, echándole un pulso directo a la pericia de un piloto de combate. Esta carrera tecnológica no es exclusiva de Occidente, ya que otras potencias también avanzan en este campo, como demuestra el hecho de que Rusia esté utilizando herramientas de IA para equipar drones capaces de crear su propia lista de objetivos.

Para lograrlo, el sistema de inteligencia artificial del dron recurrió a una estrategia de sigilo. En lugar de utilizar un radar convencional, cuya señal activa habría delatado su posición al enemigo, empleó un discreto sensor pasivo de búsqueda y seguimiento por infrarrojos, una tecnología desarrollada por la compañía Anduril. Una vez localizado el objetivo, fue el propio software el que calculó la trayectoria óptima y ejecutó la maniobra de ataque.

Además, la letalidad de la máquina no estuvo reñida con la seguridad. Durante toda la operación, el MQ-20 Avenger demostró ser un sistema fiable y predecible, respetando escrupulosamente las estrictas reglas del espacio aéreo. El dron se mantuvo en todo momento dentro de las zonas permitidas y evitó cualquier incursión en áreas restringidas, probando que su agresividad en el combate es compatible con un cumplimiento riguroso de las normas operativas.

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