Este vehículo blindado no teme a los drones. Acaba de ser mejorado para combatirlos

Elbit Systems blindará los vehículos Bradley estadounidenses con su avanzada tecnología Iron Fist, un escudo de 360 grados capaz de neutralizar drones y proyectiles en pleno vuelo mediante un contrato de 228 millones de dólares

Este vehículo blindado no teme a los drones. Acaba de ser mejorado para combatirlos
Presentación oficial del nuevo Bradley M2A4E1 capaz de combatir drones (US Army)
Publicado en Defensa

Washington ha decidido endurecer su coraza terrestre ante los nuevos desafíos globales. Bajo la actual administración de Donald Trump, el Pentágono ha puesto en marcha una ambiciosa estrategia para la modernización de sus fuerzas de infantería, priorizando la supervivencia de las tropas en un entorno bélico cada vez más hostil. El objetivo es claro: adaptar los veteranos vehículos de combate a las exigencias tecnológicas del siglo XXI y garantizar que sus soldados cuenten con la mejor defensa posible. Esta renovación integral no se limita solo al blindaje, sino que abarca la logística energética con propuestas como el uso de reactores nucleares para dar energía al ejército como ha hecho Google.

En este sentido, la compañía Elbit Systems ha formalizado un contrato crucial para integrar su sistema de protección activa en la flota de blindados Bradley. La operación, que movilizará una inversión cercana a los 210 millones de euros, se ejecutará a lo largo de un periodo de tres años. Tras pasar por estos talleres de alta tecnología, los vehículos recibirán la nueva designación oficial de M2A4E1, una nomenclatura que servirá para distinguir a las unidades actualizadas del resto del parque móvil.

Una barrera tecnológica de alta precisión basada en tierra

Por su parte, la elección del sistema Iron Fist responde a la necesidad urgente de contrarrestar amenazas aéreas no convencionales. Tal y como ha publicado en un vídeo Elbit Systems, esta herramienta ha demostrado una eficacia sobresaliente para anular ataques de drones kamikaze y aeronaves no tripuladas. Su diseño ofrece una cobertura total de 360 grados, resultando vital tanto en el caos de las zonas urbanas como en operaciones a campo abierto frente a misiles guiados. Para complementar esta defensa frente a proyectiles entrantes, la estrategia militar también refuerza su capacidad de respuesta ofensiva, motivo por el cual el Ejército de Estados Unidos quiere un nuevo misil de ataque rápido.

Asimismo, la arquitectura que sustenta este escudo electrónico se basa en una capacidad de detección prácticamente infalible. El dispositivo emplea una combinación de avanzados sensores de radar e infrarrojos que escanean el perímetro del vehículo de forma constante. Esta vigilancia permanente permite rastrear cualquier objeto hostil en fracciones de segundo, otorgando a la tripulación un tiempo de reacción que sería imposible conseguir por medios puramente humanos.

A su vez, el mecanismo de intercepción está diseñado para actuar con una precisión casi quirúrgica sobre el terreno. Una vez identificado el peligro, el sistema dispara un pequeño proyectil que logra destruir la amenaza en pleno vuelo mediante una onda de choque, pero con una particularidad técnica esencial. El sistema está calibrado para neutralizar el misil enemigo sin llegar a detonar su carga explosiva principal, una característica clave para minimizar los daños colaterales alrededor del vehículo.

Finalmente, la incorporación masiva de este equipamiento supone la culminación de un riguroso proceso de evaluación por parte de las autoridades militares. La tecnología no solo cuenta con el visto bueno de Washington, sino que ya protege activamente a las unidades de las Fuerzas de Defensa de Israel y a varios países miembros de la OTAN. Con este movimiento, Estados Unidos se asegura una ventaja táctica determinante para dominar los escenarios de combate terrestres en el futuro próximo.

Para ti
Queremos saber tu opinión. ¡Comenta!