La Armada de Estados Unidos inicia las pruebas de mar del USS Patrick Gallagher, el último destructor de su clase
El buque militar abandona los astilleros de Maine para someterse a los exámenes definitivos antes de su entrega oficial a las fuerzas armadas norteamericanas, un movimiento táctico que cierra una era clave en la producción naval
El poderío naval estadounidense afronta un momento decisivo en su estrategia de defensa global. El futuro USS Patrick Gallagher abandonó los astilleros de General Dynamics Bath Iron Works para adentrarse en las aguas del río Kennebec, en el estado de Maine. Este movimiento marca el inicio oficial de sus pruebas de mar, un examen exhaustivo donde la tripulación y los ingenieros llevarán al límite cada componente del navío antes de enfrentarse a los océanos abiertos.
La embarcación representa el punto final de una generación de buques de guerra. Se trata del último destructor de misiles guiados de la clase Arleigh Burke construido bajo la configuración Flight IIA. A partir de ahora, la producción militar estadounidense dará el salto hacia la variante Flight III, equipada con sistemas de radar más avanzados para mantener la hegemonía frente a las amenazas contemporáneas.
Durante estas jornadas de navegación, los especialistas evaluarán el rendimiento de la propulsión y la navegabilidad general del casco. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, las pruebas en condiciones operativas reales resultan innegociables antes de que la Armada acepte formalmente la entrega de esta mole de acero. La obra de ingeniería militar alcanza los 156 metros de eslora y desplaza más de 9.200 toneladas a plena carga.
Un arsenal flotante de última generación
El equipamiento bélico de este destructor garantiza una superioridad táctica abrumadora en escenarios de combate. El navío cuenta con un sistema de lanzamiento vertical Mk 41 de 96 celdas, diseñado para desplegar un abanico letal de armamento. Esta plataforma permite disparar misiles de crucero Tomahawk e interceptores antiaéreos, así como proyectiles antisubmarinos, lo que dota al buque de una versatilidad sin precedentes.
Todo este poder de fuego está coordinado por el sistema de combate Aegis Baseline 9. Esta tecnología integra funciones avanzadas de defensa aérea y antimisiles, de modo que mejora drásticamente el tiempo de reacción del buque. Aunque carece del radar que portarán sus sucesores, su configuración actual asegura una transición fluida en los astilleros norteamericanos y mantiene intacta la capacidad de ataque de la flota.
El héroe irlandés que da nombre al buque
La denominación de este gigante de los mares rinde tributo a una de las figuras más valerosas de la Guerra de Vietnam. Patrick Gallagher fue un inmigrante irlandés que se alistó en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos en 1965. Su nombre quedó grabado en la historia militar durante un cruento combate nocturno en julio de 1966 cerca de la localidad de Cam Lo.
En medio del intenso fuego cruzado, el joven cabo salvó la vida de sus compañeros al arrojar lejos una granada enemiga y cubrir otra con su propio cuerpo. Esta acción heroica le valió la prestigiosa Cruz de la Armada. Trágicamente, Gallagher perdió la vida en combate apenas un año después de su hazaña, a los 23 años, durante una patrulla en la provincia de Quang Nam.
Ahora, su legado surcará los océanos a bordo de este imponente navío. El éxito de estas evaluaciones marítimas determinará la fecha exacta de su entrada en servicio activo. En ese momento, el USS Patrick Gallagher pasará a operar definitivamente desde su futura base naval en Norfolk, Virginia.