La US Navy tendrá pronto un arma revolucionara: alcanzará objetivos en movimiento y en malas condiciones

La Armada de Estados Unidos autoriza el uso operativo de la munición inteligente StormBreaker en los cazas Super Hornet. Este armamento de precisión permite destruir objetivos móviles a 72 kilómetros

La US Navy tendrá pronto un arma revolucionara: alcanzará objetivos en movimiento y en malas condiciones
El StormBreaker en una imagen conceptual creada por los desarrolladores del arma
Publicado en Defensa

La guerra aérea ha entrado en una nueva dimensión donde la meteorología ya no es un factor de protección. La Armada de los Estados Unidos ha dado luz verde definitiva al despliegue operativo del StormBreaker en sus cazas F/A-18E/F Super Hornet, una munición inteligente de alta precisión diseñada para anular las ventajas tácticas que, hasta hoy, ofrecían las tormentas, el humo o la oscuridad absoluta en el campo de batalla.

El sistema, desarrollado por la firma Raytheon, redefine la logística de combate contemporánea. Al ser una bomba planeadora de tamaño reducido, permite que un solo vector multiplique su capacidad de fuego frente a los misiles pesados convencionales. Con un alcance que supera los 72 kilómetros, el proyectil posee la autonomía necesaria para detectar y clasificar objetivos por sí mismo, aligerando drásticamente la carga de trabajo del piloto en entornos de alta hostilidad. Esta transformación de la guerra aérea coincide con otras innovaciones recientes, donde los aviones cisterna KC-135 se suman al ataque y ahora podrán lanzar drones en pleno vuelo.

La armada estadounidense tiene un nuevo arma revolucionaria

La clave de su letalidad reside en un sofisticado buscador de modo triple. Este cerebro electrónico coordina un radar de onda milimétrica para atravesar condiciones climáticas extremas, imágenes por infrarrojos para la identificación del blanco y un láser semiactivo para seguir designadores externos. Según Sam Deneke, responsable de Air & Space Defense en la compañía, esta integración garantiza impactos quirúrgicos incluso si el enemigo intenta ocultarse tras cortinas de humo o fenómenos atmosféricos adversos.

Aunque el Super Hornet ha sido el pionero en la aviación naval, el despliegue del StormBreaker no se detiene ahí. El armamento ya es plenamente operativo en los F-15E y se encuentra en fase de integración en todas las variantes del F-35. Este caza de quinta generación es, precisamente, el modelo hacia el que apuntan todas las previsiones de modernización de las Fuerzas Armadas españolas para sustituir al veterano Harrier, un movimiento que alinearía a España con los estándares tecnológicos más letales de la OTAN. Para asegurar su vigencia futura, Estados Unidos invierte una cifra millonaria para que sus F-35 reciban una importante actualización de sistemas. No obstante, la adquisición de estos cazas implica retos económicos complejos, ya que el F-35 se convierte en la peor pesadilla de este país europeo por una cláusula secreta que disparó su precio.

Esta innovación rompe el último escudo de los adversarios: la impunidad climática. Con la entrada en escena de esta munición planeadora, la aviación de combate ya no depende de cielos despejados para ejecutar ataques de alta precisión. El dominio del espacio aéreo se vuelve total, consolidando una doctrina militar donde la visibilidad nula ya no representa un obstáculo, sino una sentencia inevitable para cualquier objetivo fijado.

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