La armada de Estados Unidos tiene un poderoso adversario en los submarinos nucleares de China

China asesta un golpe estratégico al superar a Estados Unidos en la producción de submarinos nucleares. Pekín ha lanzado diez buques frente a los siete de Washington en solo cuatro años

La armada de Estados Unidos tiene un poderoso adversario en los submarinos nucleares de China
Submarino de la armada china durante unos ejercicios militares en alta mar
Publicado en Defensa

La hegemonía silenciosa de los océanos está virando de rumbo a un ritmo frenético. Bajo la superficie, China ha logrado lo que hace apenas una década parecía una quimera: superar a Estados Unidos en la frenética carrera por la construcción de submarinos de propulsión nuclear. Entre 2021 y 2025, el gigante asiático ha botado diez unidades frente a las siete producidas por los astilleros estadounidenses.

Este vuelco en la capacidad industrial de las dos superpotencias no solo amenaza la estabilidad de las rutas comerciales globales, sino que obliga a los aliados europeos, con España a la cabeza en la renovación de su propia flota submarina, a replantearse el equilibrio de fuerzas en el seno de la OTAN. En este contexto de vulnerabilidad marítima, expertos señalan que

El declive de la fuerza de ataque estadounidense a costa de China

Según los datos técnicos recogidos en el informe «Boomtime at Bohai» del International Institute for Strategic Studies (IISS), la capacidad naval china ha experimentado un crecimiento exponencial en el último lustro. Mientras que en el periodo previo Pekín apenas puso en servicio tres naves, en el ciclo actual ha lanzado al agua 79.000 toneladas de desplazamiento, eclipsando las 55.500 toneladas de la industria norteamericana. El centro neurálgico de esta expansión se sitúa en el astillero de Huludao, donde la factoría Bohai Shipbuilding trabaja a pleno rendimiento en los modelos de misiles balísticos Tipo 094 y prepara la llegada de la sofisticada generación Tipo 096 antes de que acabe la década. A esta capacidad productiva se suma la innovación tecnológica, pues recientemente se ha descubierto un nuevo vehículo invisible tripulado de China que confirma sus avances en sigilo.

La situación al otro lado del Atlántico es de máxima alerta debido a una parálisis operativa alarmante. Tal y como recoge el Congressional Research Service (CRS), Washington se encamina hacia un «valle» de producción que reducirá su fuerza de submarinos de ataque a solo 47 unidades para el año 2030. El ambicioso objetivo de fabricar dos sumergibles de la clase Virginia al año se ha desplomado hasta una tasa real de 1,1 unidades, mientras que el esperado USS District of Columbia no verá la luz hasta 2028. La autocrítica en el Pentágono es descarnada; el secretario de la Armada, John Phelan, ha calificado los programas actuales como un desastre lastrado por sobrecostes del 57%. Además de los retrasos en astilleros, la Armada norteamericana enfrenta una a amenaza no vista desde la Segunda Guerra Mundial con el auge de los drones marítimos que desafían a sus flotas convencionales.

Aunque la inteligencia estratégica subraya que los diseños occidentales mantienen todavía una ventaja competitiva en términos de sigilo y tecnología acústica, la brecha numérica se cierra peligrosamente. El despliegue de 12 submarinos nucleares y 46 convencionales por parte de Pekín altera definitivamente el tablero de ajedrez mundial. Para los intereses estratégicos de España y la protección del flanco sur de la Alianza, el control de las profundidades entra en una fase de incertidumbre total. La superioridad naval de Occidente ya no puede darse por sentada; el músculo industrial de los astilleros se ha erigido como el nuevo y definitivo campo de batalla geopolítico.

Para ti
Queremos saber tu opinión. ¡Comenta!