La armada francesa refuerza sus activos. Acaba de mejorar este submarino nuclear de 5.000 toneladas
La carrera por el dominio submarino en Europa da un nuevo paso con la puesta en marcha del corazón nuclear del 'De Grasse', el cuarto sumergible de ataque del ambicioso programa francés Barracuda
Francia ya mira hacia el futuro de su defensa submarina, un horizonte que se extenderá hasta la década de 2060. La clave de esta estrategia a largo plazo reside en la nueva clase Suffren, una familia de submarinos de ataque nucleares diseñados no solo para las amenazas actuales, sino también para las venideras. Su versatilidad es tal que ya se contempla la integración de vehículos no tripulados, tanto aéreos como submarinos, lo que revolucionará las doctrinas de combate en las profundidades marinas y consolidará a Francia como una potencia naval de primer orden.
Esta tendencia no es exclusiva de la armada gala, ya que potencias aliadas como el Reino Unido también desarrollan submarinos nucleares capaces de lanzar drones espía para ampliar su dominio en el mar. Estas plataformas son, además, esenciales para la vigilancia y protección de activos estratégicos, una prioridad creciente para la OTAN y su defensa de infraestructuras submarinas críticas.
El programa Barracuda como pilar de la defensa francesa
De hecho, la capacidad ofensiva de estos buques es formidable. Cada submarino está preparado para lanzar torpedos pesados F21, misiles antibuque Exocet SM39 y, de manera crucial, misiles de crucero navales. Esta última capacidad les permite atacar objetivos en tierra firme a cientos de kilómetros de distancia, convirtiéndolos en plataformas estratégicas de un valor incalculable para la disuasión.
Asimismo, su modernidad se extiende a todos los aspectos de su diseño, una realidad que confirman desde el medio Interesting Engineering. Innovaciones como los mástiles optrónicos, que sustituyen a los periscopios tradicionales, permiten una discreción sin precedentes al no tener que perforar el casco de presión. A esto se añade una cubierta seca extraíble, un módulo que facilita el despliegue sigiloso de buzos de combate y sus vehículos para operaciones especiales.
French Navy Suffren (Barracuda)-class nuclear-powered attack submarine leaving Toulon August 22,2024.@WarshipCam pic.twitter.com/I1TsfYeF0p
— G.GYSSELSSHIPCOLLECTION (@GGYSSELSSHIPS) August 22, 2024
En este contexto, la Armada francesa ha celebrado recientemente un hito fundamental con la puesta en marcha del corazón nuclear del De Grasse. Este buque es el cuarto de los seis submarinos que componenn el ambicioso programa Barracuda, y el arranque de su reactor supone el paso previo e indispensable antes de iniciar sus pruebas de mar y su posterior entrada en servicio.
Por otro lado, el programa fue concebido con un objetivo claro: relevar a la veterana clase Rubis, que ha servido a Francia durante décadas. Con las tres primeras unidades ya operativas o en fase final de entrega y las dos últimas proyectadas para antes de 2030, el país galo se asegura una transición ordenada y una fuerza submarina sin fisuras en su capacidad operativa.
Además, las especificaciones técnicas de estas auténticas fortalezas sumergibles son notables. Con 99 metros de eslora y un desplazamiento de 5.100 toneladas en inmersión, son capaces de operar a profundidades superiores a los 350 metros. Su propulsión nuclear les otorga una velocidad de más de 25 nudos y una autonomía de hasta 70 días, limitada únicamente por la cantidad de víveres para su tripulación de 63 marineros.