La fuerza aérea de Estados Unidos quiere instalar centros de comando en aviones del 'Juicio Final'

La Fuerza Aérea de EE.UU. recupera una misión nuclear crucial tras casi veinticinco años en manos de la Armada, asumiendo de nuevo el comando aerotransportado que garantiza la capacidad de respuesta en un posible conflicto nuclear

La fuerza aérea de Estados Unidos quiere instalar centros de comando en aviones del 'Juicio Final'
Un E-4B de la Fuerza Aérea de EE. UU. vuela en una misión de entrenamiento (Wikimedia Commons)
Publicado en Defensa

La Fuerza Aérea de Estados Unidos retoma una misión de importancia capital para la seguridad de la nación: el comando y control nuclear aerotransportado. Esta tarea estratégica había estado en manos de la Marina durante casi veinticinco años, y su retorno a las fuerzas aéreas marca un cambio notable en la doctrina de defensa del país.

Este movimiento en la gestión de una capacidad tan sensible no resulta novedoso en la historia militar estadounidense. La operación, conocida como "Looking Glass", fue transferida originalmente de la Fuerza Aérea a la Marina allá por 1998. Con anterioridad, entre los años 1961 y 1990, los aviones EC-135 de la Fuerza Aérea mantuvieron una presencia aérea continua, las veinticuatro horas del día y los siete días de la semana, garantizando la cadena de mando en cualquier posible escenario.

El corazón de la estrategia nuclear

Asimismo, la flota de dieciséis aviones E-6B de la Marina fue la encargada de estas operaciones durante el último cuarto de siglo, asegurando la retransmisión de órdenes vitales a los submarinos nucleares bajo el plan TACOMO. Ahora, el Puesto de Comando Aerotransportado (ABNCP), una pieza clave en la disuasión nuclear, vuelve a ser responsabilidad de la Fuerza Aérea tras veintisiete años, completando un ciclo que, tal y como informa Interesting Engineering, subraya la relevancia de este activo militar.

En este sentido, la importancia de este centro de comando aerotransportado reside en su habilidad para emitir órdenes tanto a los bombarderos con capacidad nuclear como a los misiles balísticos intercontinentales Minuteman III, que juntos forman el núcleo de la tríada nuclear estadounidense. Además, confiere a Estados Unidos una capacidad esencial de segundo ataque, asegurando una respuesta eficaz incluso después de un hipotético asalto nuclear o la destrucción de sus bases de mando en tierra. Desde la Guerra Fría, es costumbre que un avión de comando aéreo permanezca operativo de forma ininterrumpida, reflejo de la vigilancia constante que requiere la disuasión.

Así pues, la misión podría recaer en los nuevos aviones E-4C Doomsday, actualmente en proceso de actualización desde la versión E-4B Nightwatch. La Fuerza Aérea ya anunció en diciembre de 2025 la celebración de una jornada para la industria de defensa con el objetivo de adquirir la próxima generación, bautizada como 'Looking Glass-Next'. En esa misma época, Sierra Nevada Corporation inició las pruebas de vuelo del nuevo E-4C Survivable Airborne Operations Center (SAOC) de la Fuerza Aérea, una imponente aeronave basada en un Boeing 747-8 y profundamente modificada para sus funciones.

Por último, este aparato, conocido popularmente como el "Pentágono Volador", está diseñado para operar como puesto de mando móvil en momentos de emergencia nacional para el Presidente, el Secretario de Defensa y los Jefes del Estado Mayor Conjunto. Sin embargo, aún resta una decisión considerable por adoptar: determinar si la misión del centro de comando nuclear se desarrollará en una plataforma independiente o si, por el contrario, se integrará dentro del programa SAOC del E-4C. Este es un punto crucial que perfilará la gestión de la capacidad de respuesta nuclear de Estados Unidos en los años venideros.

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